Así es la vida de un investigador paranormal en Barranquilla

Por Lina Robles Luján

El barranquillero Álvaro Palacio ha dedicado su carrera como periodista a la investigación de este tipo de fenómenos. Sus relatos aparecerán en el libro ‘Colombia Sobrenatural II’ de la escritora española Mado Martínez.

El investigador paranormal Álvaro Palacios reconoce que solamente dos veces en su vida ha sentido miedo. “Soy consciente de que cuando empiezo a investigar un fenómeno comienzo a percibir que esas presencias me acompañan”, dijo Palacio a PUBLIMETRO.

La primera vez que Palacio sintió el temor fue hace un año durante la Ruta Alma en Pena que organiza desde hace 5 años junto al colectivo Todo Mono en Barranquilla. La manifestación se presentó a alta horas de la noche al final del recorrido por el cementerio Calan Cala, uno de los más antiguos de la ciudad. “Ya nos íbamos a subir al bus cuando uno de los participantes del recorrido quiso ir más allá y asomarse a una de las tumbas que estaba destapada. Cuando llegamos ambos escuchamos el sonido de alguien que respiraba con dificultad, muy cerca de nosotros, y allí no había más nadie. Salimos corriendo. Fue aterrador”, recuerda.

El segundo encuentro ocurrió este año durante una investigación que realizó en las prisiones de Barranquillas tras los pasos de un espíritu que llaman el Puta de la Wada   relacionado con distintos rituales satánicos en las cárceles Modelo y El Bosque de Barranquilla, en las cuales se registraron trágicos incendios en 2014.  “La imagen del espíritu fue pintada con sangre humana en una de las celdas donde se originó uno de los incendios y llegó un momento en que comencé a sentir que el sonido una armónica me acompañaba, el mismo sonido con que describían a esta entidad”.

¿Cómo nace un cazafantasmas?

Palacio recuerda que desde niño sintió la necesidad escuchar las historias que le contaba su abuela. “Nací y crecí en esos patios grandes del barrio La Alboraya donde la gente se reúne a contar historias bajo los árboles sobre todo en las noches de velorio”, describe el investigador.

El velorio en la costa Caribe más que un acto de duelo es un encuentro social y una oportunidad que tiene la comunidad para reencontrarse. La gente comienza a llegar al atardecer y van directamente al patio o a la sala e incluso, a veces, se sientan en las terrazas. Antiguamente las familias disponían de grandes artesas de café o de aguardiente para mitigar la espera de los invitados. Las plañideras de turno contaban llorando la vida y obras del muerto como un evento casi teatral. “Me llené de todas esas historias de mi infancia y comencé a investigar nuevas. Contando historias encuentro otras”, expresa Palacio.

Sumado a esto, de niño, Palacio estudió en el famoso colegio del Castillo de La Alboraya reconocido por el espanto que acecha en su interior. La leyenda cuenta que un español llamado Rondón le gustaba invocar a dioses africanos y a quienes osaban entrar en su castillo los aniquilaba, muchos dicen que su espíritu aún vive en la edificación. “Me apasioné con la investigación de los orígenes del Castillo y en mis hallazgos he encontrado datos ocultos que pocos han descubierto”, resalta.

A sus 32 años, Palacio tiene una sección denominada Archivos X en el diario Al Día, ha escrito para el periódico Q’hubo, ha mantenido varios programas radiales sobre el tema paranormal y en octubre estuvo como invitado en el programa Feliz Día de Telecaribe contando sus macabras historias.

Terror moderno barranquillero

En sus columnas, que han ganado miles de seguidores en el Caribe, ha registrado historias arraigadas del folclor popular como el fantasma de la novia de Puerto Colombia, el espectro de la monja que se aparece en el Hospital de Barranquilla o la historia del duende rumbero del barrio La Magdalena. Sin embargo, a Palacio también le apasiona un tipo de historias que ha denominado como “Terror moderno barranquillero”. “No solo escribo de las apariciones tradicionales como la Madremonte, La Llorona o La Pata Sola, sino que me interesa otro tipo leyenda urbana contemporánea, que se comparte en redes sociales o que ocurren en lugares populares de la ciudad”.  

Es así como este contador de historias ha registrado casos sobre los fantasmas del Puente Pumarejo o las gemelas cabezonas que penan en una sede del Seguro Social y actualmente se encuentra investigando los fenómenos paranormales que ocurren al interior del Estadio Metropolitano, donde falleció una barrista, al caerse de una baranda del estadio en 2003. “Algunos aseguran que aún se escuchan sus gritos en el lugar”, cuenta Palacio.

Costa Paranormal

Debido a las múltiples consultas que Palacio comenzó a recibir a diario decidió crear un grupo en Facebook llamado Costa Paranormal. Allí le escriben muchos de sus seguidores contándoles historias del Caribe y, en algunos casos, pidiendo ayuda. “Dependiendo la consulta de las personas que me contactan los remito a las diversas religiones que manejan este tipo de temas y que los pueden asesorar si los casos son muy complejos”, subraya.

Refugiado en un cuarto que tiene por completo dedicado a sus libros e investigaciones, allí pasa en su computador, parte del día este investigador paranormal. En su equipo de trabajo cuenta con el ilustrador Yeferson Zerda que se encarga de darle vida a sus espantos en el papel periódico y con Andrés Araujo quien está a cargo de sus redes sociales.

En sus hallazgos, Palacio ha concluido que existe un “otro lado” más allá de la muerte y que los seres que partieron “de alguna forma” tienen una conexión con la vida terrenal. “Hay algo más allá. No estamos solos. Alguien nos acompaña y hay fuerzas que están aquí con nosotros y que no podemos entender”, afirma.

Los amuletos

En sus salidas de campo para sus investigaciones este cazador de leyendas nunca olvida sus amuletos. “Cada protección que llevo tiene una simbología. Siempre cargo con una cruz, un brazalete de cuero de chivo y una pulsera que me regaló un mamo de la etnia Inga para asegurarme”, explica.

En sus expediciones a lugares con “energía cargada” como cementerios o sitios embrujados, Palacio no deja de salir sin una gruesa chaqueta de cuero a pesar del sofocante clima de la ciudad. “El cuero siempre protege de las malas energías y cuando voy al cementerio voy de negro, pero al final dependiendo de los eventos o boto la ropa o me la quito enseguida junto con las botas para limpiarlas”.

Palacio, por lo general, aconseja a quienes lo consultan que si sienten alguna presencia “pesada” en algún lugar o habitación recurran a un truco proveniente de las nuevas tecnologías. “Vayan a Youtube y allí busquen salmos cantados en hebreo, que es la lengua que comprenden los espíritus y estos los hacen alejarse”.

También no deja de recomendar otras formas de seguranzas caseras, como poner las chancletas en cruz al borde de la cama, mantener una planta de sábila o leer el salmo 91.

¿Creer o no creer?

Durante su experiencia Palacio asegura que sus historias sean verídicas y cuenten, en lo posible, con testigos que narren los hechos para evitar caer en engaños. “Es algo irónico porque, por lo general, estas presencias se le aparecen a las personas más incrédulas de estos fenómenos. Nadie cree hasta que resulta espantado”, señala.

Este 15 de noviembre sale a la venta el segundo tomo del libro Colombia Sobrenatural II de la escritora española Mado Martínez en el que se encuentra un capítulo dedicado a sus leyendas del Caribe. “Espero seguir rescatando estas historias populares, editar un libro propio con ellas y llenar ese vacío documental de nuestros fenómenos paranormales en la Costa”, finaliza.

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