El tití cabeciblanco, un sobreviviente de los bosques del Caribe

Esta especie única en el mundo conmemora su Día Nacional este sábado 13 de agosto con un desfile en Luruaco. Entre Atlántico y Bolívar la reserva de la Fundación Proyecto Tití estudia y protege desde hace 25 años a este pequeño primate costeño.

Por Lina Robles Luján

Esta especie única en el mundo conmemora su Día Nacional este sábado 13 de agosto con un desfile en Luruaco. Entre Atlántico y Bolívar la reserva de la Fundación Proyecto Tití estudia y protege desde hace 25 años a este pequeño primate costeño.

Tras una larga caminata al interior de un bosque seco tropical ubicado en la Hacienda El Ceibal, los visitantes del lugar pueden ser testigos del avistamiento de unas de las especies únicas de Colombia: el tití cabeciblanco.

Mientras carga una silla portable y un transmisor, la bióloga, Francis Forero, quien ha vivido 3 años en la reserva habla de los titíes con gran emoción como si fueran parte de su familia. “Los del grupo 21 han crecido mucho hay 9 conviviendo juntos pronto algunos tendrán que partir”, se lamenta.

El grupo de biólogos se interna en medio del matorral virgen orientados únicamente por una antena que ubica mediante un transmisor, que ha sido previamente colocado al macho, al grupo de titíes que se va a observar. Ver a estos primates en medio de la espesura del bosque no es sencillo. Se requiere de horas, paciencia y silencio. “Ellos son tímidos y cuando tienen crías no les gusta que los humanos se acerquen”, cuenta la bióloga Forero.

Después mucho sudor y camino siguiendo las débiles señales de una frecuencia finalmente los asistentes pueden ver y ser parte del milagro. Allí trepando alturas de árboles de hasta 40 metros aparecen con la majestuosidad de sus despelucados pelajes blancos y cafés estos pequeños sobrevivientes del bosque. “Es un orgullo para nosotros que esta especie única en el mundo sea nuestra, colombiana y costeña y por eso aún más tenemos que protegerla porque todos podemos ayudar”, resalta Rosamira Guillén, directora del Proyecto Tití, en diálogo con PUBLIMETRO.

El tití cabeciblanco es un primate del Nuevo Mundo que se caracteriza por su mechón de pelo blanco, que le da su nombre.  Su rostro está adornado con una banda supraorbitaria grisácea o blanquecina, con una franja grisácea en el hocico a cada lado de la boca.

Comen frutos de árboles, bejucos y epifitas, insectos, brotes de hojas, yemas florales, y pequeños vertebrados como lagartijas y sapos. Algunas especies también consumen exudados de árboles (goma y savia) así como néctar. Pueden llegar a tener hasta 40 vocalizaciones diferentes para comunicarse entre sí.

El primate ha sido declarado en peligro por la Unesco y es una de las 10 especies en el mundo que recibe apoyo del Programa de Conservación de Disney. Todo el proyecto cuenta con un 95% de financiación privada. “Queremos generar mucha atención de las autoridades y el gobierno colombiano” señala Guillén, quien también asegura que cuentan con el respaldo institucional del Ministerio del Medio Ambiente, pero subraya que “hacen falta recursos y proyectos que ayuden a proteger el bosque y esperamos que el Estado colombiano se involucre de lleno en esta causa”.

En vía de extinción

El proyecto Tití ha realizado dos ejercicios de censo en todas las áreas de distribución donde habita el tití en Colombia que comprende los departamentos de Atlántico, Bolívar, Sucre, Córdoba y un área del Urabá antioqueño. Allí se seleccionaron 43 fragmentos de bosques y se aplicó un método que permitió contar cuantos titíes permanecían. El estudio arrojó que quedan alrededor 7 mil individuos en el país. “Esta cifra sola no dice mucho pero lo que se interpreta es que del bosque que había hace 60 años solo queda el 2% de la especie. Ellos han sentido que invadieron abruptamente toda su casa y su espacio quedó reducido solo al baño”, describe Guillén.

Bibliografía e investigaciones han registrado que en los años 70 se exportaron 30 mil titíes para estudios biomédicos de cáncer de colón a los Estados Unidos y ese fue el primer impacto grande que tuvo la especie. A partir de allí se prohibió la exportación del animal. “Por eso los titíes son tan comunes en zoológicos alrededor del mundo pero irónicamente es de allá dónde proviene todo el apoyo institucional que tiene el proyecto”. Actualmente el 95% de la fundación se financia con fuentes internacionales y se calcula que 1.600 titíes viven en cautiverio en zoológicos alrededor del mundo. Hasta el Zoológico de Nueva Zelanda cuenta con varios ejemplares.

La deforestación indiscriminada de los bosques del Caribe limita su reproducción y pone en riesgo el hábitat de los grupos. Además todavía muchas personas creen que el animal es una mascota que puede ser criada en el hogar. “Si no hay bosque difícilmente se sostiene el tití y la gente tiene que empezar a cambiar la mentalidad e informarse que esta especie no se puede tener en la casa”, advierte la directora Guillén.

La historia de Tamara

El primer tití que la fundación ha seguido durante más de 16 años se llama Tamara y es la líder del grupo 11 de la reserva. Hace dos años esta famosa primate tuvo que cambiar de pareja debido a la fatalidad por la pérdida de su primer compañero que fue cazado por un águila. “Los machos son quienes llevan los transmisores. Cuando comenzamos a buscarlo encontramos el transmisor y los restos del animal y eso para nosotros es desgarrador perder a un miembro de la comunidad”, explica Guillén.

Tamara quedó sola pero no fue por mucho tiempo con la llegada de Octavio, un ejemplar 13 años más joven que ella, con el cuál volvió a reconstruir su manada. Este caso causó sensación entre los biólogos del proyecto porque al igual que los humanos estos primates pueden crear lazos de afecto sin que la   edad sea un impedimento.

Estos 11 grupos de titíes viven en esta finca en 400 hectáreas de bosque seco tropical en forma silvestre. “Ellos no salen de su bosque porque biológicamente no bajan al piso debido a que saben que pueden ser vulnerables a que los cace un mamífero, un tigrillo o los propios humanos y por eso ellos buscan otro territorio o pelean por el espacio”, indica la bióloga Forero.

Toda la información científica que se conoce del tití en medio silvestre la ha producido este proyecto modelo en el mundo que muestra la delgada línea entre el comportamiento social humano y el de esta especie. “Los juveniles o más jóvenes cuando ya están grandes los echan de la casa al igual que ocurre con las familias humanas cuando tú mamá te dice: “oye ya va siendo hora que te vayas independizando” así mismo pasa con el tití”, comenta Guillén, entre risas.

Los estudios también han revelado que la fertilidad está directamente relacionada con la dieta alimenticia de estos primates. “Hemos descubierto que las hembras son más fértiles en la temporada de lluvia cuando hay mucha comida disponible en el bosque, por eso cuando viene la temporada seca se les bajan las hormonas y tienen crías solo una vez al año”.

De allí viene el reto del Proyecto Tití de proteger los bosques y propiciar la conectividad de un bosque con otro para que pueda continuar un intercambio genético futuro y así las familias se puedan intercambiar entre sí. Ahora esta fundación ha abierto una nueva reserva en San Juan Nepomuceno (Bolívar) donde comenzaron a monitorear nuevas comunidades. “Toma tiempo reconstruir un bosque pero nosotros somos un proyecto a largo plazo y esperamos estar activos por mucho tiempo ojalá con el apoyo del gobierno”, concluyó Guillén.

Día Nacional   del Tití

Este sábado 13 de agosto se celebra la Décima versión del Día Nacional del Tití Cabeciblanco que espera congregar a más de 500 personas de las comunidades de los municipios de Luruaco (Atlántico), Santa Catalina y San Juan Nepomuceno (Bolívar), así como las autoridades civiles y ambientales regionales (CRA y CARDIQUE) e instituciones educativas de ambos departamentos, quienes disfrutarán en la comunidad de Luruaco, de un hermoso desfile de danza y música que parte desde las 9 a.m. y de una jornada lúdica, cultural y educativa que le sigue en tarima, para niños, jóvenes y adultos, alusiva a la importancia de conocer y conservar al Tití Cabeciblanco.

El proyecto también con un componente económico-social con un grupo de artesanas de la vereda Los Límites quienes elaboran mochilas y bolsos a partir de bolsas plásticas generando ingresos a la comunidad vecina de la reserva.

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