Barranquilleras contra el acoso callejero lideran campaña "Mi huella azul"

Grupos de estudiantes universitarios han realizado diversas intervenciones en el espacio público en protesta hacia la agresión verbal masculina. Estos han sido los resultados de la experiencia que es apoyada por Open Society Foundation.

Por Lina Robles Luján

Grupos de estudiantes universitarios han realizado diversas intervenciones en el espacio público en protesta hacia la agresión verbal masculina. Estos han sido los resultados de la experiencia que es apoyada por Open Society Foundation.

Diversos jóvenes de las Universidad del Norte se sintieron aludidos y avergonzados cuando grupos de mujeres empezaron lanzarles atrevidos piropos en el interior del campus. “Adiós muñeco. Estás hermoso baby”, les gritaban las chicas a los estudiantes. La mayoría de los hombres corrían huyendo por los pasillos, en este ejercicio, que fue documentado con un video de la campaña ‘Mi huella azul’.

Como este ejemplo, en Barranquilla, se han llevado a cabo 8 intervenciones en el espacio público en protesta contra el acoso callejero.

El proyecto ‘Mi huella azul’ comenzó hace un año con una tesis de grado en la Maestría en Comunicación de la estudiante, Roxana Osorio, quien ya había realizado algunas intervenciones con el grupo ‘Mujeres al poder’. “Queríamos hacer un abordaje académico para observar cuáles eran las representaciones de la mujer y analizar la problemática del acoso en la ciudad”, explicó Pamela Flores, coordinadora de la Maestría en Comunicación de la Universidad del Norte y directora de ‘Mi huella azul’.

El proyecto logró el apoyo de la organización internacional Open Society Foundation y fue formulado con el apoyo de la investigadora Nancy Gómez y la asistencia de Alana Roa de Uninorte. Durante los ejercicio chicos y chicas de la asignatura de Comunicación y Cultura se tomaron plazas y parques de la ciudad con carteles en los que se leían mensajes como “Me visto para mí no para ti” o “No quiero tu piropo quiero tu respeto”. También los estudiantes participaron construyendo muros con aquellas frases infames, vergonzosas y dolorosas que tuvieron que escuchar y soportar en la vía pública. “Las jóvenes escribieron frases muy fuertes y duras que uno no espera tener que escuchar y que nos sorprendieron mucho. Algunas personas las detenían y las escuchaban, pero muchas veces la respuesta de la gente fue agresiva, sobre todo en hombres mayores”, contó Flores.

¿De dónde vienen las huellas azules?

El término huella azul, como título de proyecto, proviene de la combinación de palabras en inglés ‘Blue Print’ o cianotipo que derivó de los primeros planos de arquitectura antes de la informática que se imprimían en azul. El signo del proyecto son las huellas de manos o pies en azul y según sus creadoras representa una simbología de demarcación del territorio. “Yo pongo mi huella para decir que este espacio es mío, que este espacio también me pertenece, que en este espacio me siento segura”, señaló la directora del proyecto.

Según Nancy Gómez, directora del Grupo de Investigación de Género, la campaña se une a otras voces contra el acoso que han surgido a nivel global. “El proyecto emerge en un momento donde, cada vez más, el acoso está en la agenda pública y se suma a esas otras voces, que están en otras partes de Colombia y del mundo para generar conciencia”.

Mi huella azul cuenta con una activa página en Facebook en la que los estudiantes documentan con videos y testimonios sus experiencias en redes sociales. “Las redes por eso tienen tanta incidencia sobre este tema, porque apenas se empieza a compartir la problemática se convierte en un problema de todos”, resaltó Gómez.

¿Piropo o acoso?

Pamela Flores asegura que lo que ha cambiado en el tema del acoso es que antes se abordaba la problemática de forma individual, pero ahora con la llegada de las redes sociales, el debate ya es analizado de forma colectiva creando movimientos sociales. “Ese ¿cómo? es el camino que se está dando. Hay piropos que son ‘agradables’ pero hay otros que son ofensivos y obscenos. En principio ninguno debería ser porque, en todos los casos, es una intromisión en el espacio privado, que siempre debemos conservar así estemos en el espacio público. Porque ese pedacito de espacio privado es mío y nadie debe vulnerarlo”.

El acoso no se denuncia en la ciudad porque no está tipificado como delito en Colombia. En Latinoamérica, Perú ya clasificó el acoso callejero como una transgresión a la ley.

Organizaciones como Stop Global Street Harassment ya están generando datos y cifras sobre el acoso a nivel mundial. “Con el piropo y la agresión verbal en Barranquilla no podemos llegar a los extremos de sufrir casos de violaciones en el espacio público. Hay que prevenir para que las mujeres se puedan sentir seguras en sus entornos”, subrayó Gómez.

Como aspecto curioso que arrojó la investigación surgió que a las mujeres participantes no las anima discutir sobre la problemática. “A las mujeres en Barranquilla les cuesta mucho trabajo hablar del tema. Yo en mi experiencia como docente había tenido otros casos de estudio con espacio público y las mujeres participaban activamente, pero con estos temas de acoso a las mismas mujeres les ha costado mucho trabajo admitir que hay un problema social”, concluyó Flores.

Mi huella azul anunció que las intervenciones del espacio público continuarán en la ciudad y que en octubre vendrá a Uninorte la profesora Risa Whitson de la Universidad de Ohio, especialista en estudios de mujeres y género, para realizar un encuentro con estudiantes. También será lanzado un documental que se llevará en gira a 5 universidades de la Costa Caribe en las principales capitales de la región.

Mayores informes en el PBX: Grupo Comunicación, Cultural y Cambio social.

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