China ríe: ¿qué hace sonreír a los chinos?

Pekín. El sentido del humor chino es considerado intelectual o infantil. METRO estuvo en ese país y se sorprendió de la manera como los chinos se saben reír

Por Jordan Pouille

Los chinos podrán vivir en un estado autoritario y sentirse restringidos por los valores de Confucio, pero ellos definitivamente saben cómo reír a carcajadas en cualquier circunstancia.

Los programas de televisión o radio que incluyen diálogos llenos de humor o xiangsheng, son un gran éxito nacional, especialmente entre las personas pensionadas.

Estos actos se remontan al siglo XIX, a la dinastía Qing, y consisten, básicamente, en una comedia entre dos o más interlocutores: usualmente un humorista vistoso y un intelectual; es una parodia en la que dos o más intérpretes emiten argumentos ingeniosos. A Henry Rowswell, nacido en Canadá, lo conocen como ‘Dashan’, y es adorado en toda China por sus juegos de palabras en chino, presentados en CCTV y Hunan TV, las estaciones chinas más populares.

Pero cuando se trata de los jóvenes, es otra historia. “Yo sé lo que hace reír a mis estudiantes de 20 años, es muy diferente a la gente mayor”, dice Victor Gaumé, profesor de francés en la Universidad Tecnológica de Wuhan.

“A los chicos les gusta ver películas junto al salón de clases. Les gustan las películas donde alguien golpea un poste de luz, pero si es extranjera con “buenas palabras” siempre fracasa. Por extraño que parezca, ellos pueden reírse nerviosamente en los momentos trágicos, como cuando un héroe muere violentamente”, explicó el profesor Gaumé.

El actual éxito de taquilla en China ‘Tiny Times’ cuenta la historia de cuatro amigas que viven la vida al máximo –un tributo a la ruidosa generación posnoventas en busca de diversión y sueños–. Por fuera, los jóvenes chinos pueden ser a la vez duros y divertidos con sus amigos: “Eres flaco como un mono”, “eres tan flaco que la piel de tu barriga y de tu espalda están pegadas” o “eres gordo como el Buda sonriente”, son las expresiones frecuentes que se escuchan en la calle.

Los funcionarios también pueden ser muy divertidos. Hace poco, un amigo y su hermosa esposa china trataron de presentar su demanda de divorcio en la Oficina de Divorcio y Registro de Matrimonio, en Pekín. El funcionario que los atendió resultó ser un feroz gurú del amor y les dijo: “Su esposo trabajó en Francia así que debe ser romántico. Señora, regrese a su casa, sea tierna y sorpréndalo”. La pareja dejó la oficina asombrada.

Otro amigo, un periodista chino que siempre evadía discutir el levantamiento árabe, una vez argumentó: “Si alguna vez va a haber un rebelión en China, va a empezar en las salas de espera de los bancos. La gente puede permanecer ahí toda la tarde y solo obtener un recibo”.       

Confrontar directamente al Gobierno central puede causar muchos problemas, entonces la mayoría de las personas usa el humor para expresar su exasperación frente a él. Por ejemplo, durante la versión XVIII de la Conferencia Nacional del Partido Comunista, los usuarios de las redes sociales se burlaron de “Esparta” que suena como “Big 18”, el nombre chino del evento.

Y cuando el expresidente Hu Jintao estaba aún en el cargo, aquellos que querían criticar su concepto vacío de “sociedad armoniosa” (hexie shehui) optaron por la palabra que significaba “cangrejo de río”, homófona de la palabra “armoniosa”. Hasta ahora los cangrejos de río no son considerados como herramienta de subversión del poder estatal.

“Chistes que trascienden continentes”

Dashan, ¿puede contar un chiste?

Yo no creo que sea conocido por contar chistes. La comedia que yo hago está más ligada a situaciones reales. Es gracioso porque la caracterización de Dashan en el exterior es una representación del oeste americano y en el interior es algo muy chino, o en la manera que habla. Así que los chistes son solo el choque entre ambas culturas.

¿Cuáles son sus mejores experiencias?

Como intérprete, tendría que decir que reunirme con los presidentes Jiang Zemin y Hu Jintao cuando estaban en el poder. En una cena oficial en Ottawa, la exgobernadora general Michaëlle Jean comenzó a presentarme a Hu Jintao. Él la interrumpió y dijo: “En China, Dashan es un canadiense, pero cuando nos encontramos con él en Canadá es simplemente uno de nosotros. Él es chino”. Un buen chiste para alguien que no es conocido por ser informal, pero eso fue lo que dijo. Todo el mundo se rió. Eso sucede en todos los niveles en China: la gente, cuando me conoce por primera vez, reacciona como si realmente fuéramos viejos amigos.

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