El mensaje de los mamos de Gúnmaku: Pueblo arahuaco escenario del reality ‘El hermano menor’

La producción será lanzada este martes 25 de junio por Telecaribe a las 9 p.m. Los pueblos de la Sierra Nevada enseñarán sus costumbres a 14 participantes. También hablaron de las necesidades de su comunidad.

Por Lina Robles
Jairo Cassiani Jairo Cassiani

A diferencia de otros pueblos de la Sierra Nevada Gúnmaku no fue poblado desde épocas milenarias nació a raíz de una visión que tuvo el mamo Camilo en 2005.

Esta comunidad, territorio que mostrará Telecaribe en su reality ‘El hermano menor’, es denominada mixta por los arahuacos, porque reúne en un colegio internado a niños de los todas las cuatro etnias que habitan este sistema montañoso.  “Nuestro primer mamo Camilo vio que esta tierra estaba baldía. Que todo este territorio era un potrero inmenso. Entonces vio al río Tucurinca y sintió tristeza por el río que estaba solo sin darle agua a nadie, sintió tristeza porque este lugar que estaba deshabitado y por eso le dieron a ver que aquí podría existir un pueblo”, dijo a PUBLIMETRO, el vocero de Gúnmaku, Damián Torres Villafaña.

Llegar hasta esta comunidad no es fácil. Solo se puede entrar a esta parte de la Sierra, ubicada en jurisdicción del municipio de Aracataca, Magdalena, por medio de camiones o vehículos de tracción pesada. Otros optan por motos o en burro adentrándose en este territorio por caminos de paso que suben quebradas como las Tres Vueltas, Los Patos y abismos como el de Cerro Azul. Luego de dos horas de camino destapado se llega al lugar.

El viajero reconoce que está en territorio arahuaco cuando atraviesa una muralla de piedras que no está sellada con ningún tipo de cemento sino que se mantiene firme por su propio peso, una de las obras del ingenio de esta etnia. “Somos el único pueblo de la Sierra Nevada que trabajamos la piedra y la conocemos desde épocas milenarias”, resaltó Damián.

Actualmente en Gúnmaku se está construyendo la segunda parte del internado que albergará a más niños y que está próximo a ser inaugurado. Y en las partes más altas está la escuela central compuesta por varias casas y salones, un comedor y una cocina comunal.

Los recién llegados tienen que agendar la cita al poblado con anticipación para que la fecha sea discutida por los mamos. Solo quienes arriban por primera vez al pueblo deben asistir en señal de respeto  a un ‘Kaduko’ o reunión con los mamos antes de poder ingresar a estas comunidades.

“Solo así podemos conocer las verdaderas intenciones de las personas que vienen al pueblo cuando nos visitan en una cuarta vez”, comentó el vocero.

Un ‘Kaduko’ para la madre tierra

Los nuevos visitantes son llevados por un sendero que conduce a la espesura de un bosque tropical a lo lejos se puede escuchar el bullicio del río Tucurinca que azota con fuerza las rocas pulidas, sin embargo, el río no se puede ver aún, solo escuchar en este lugar que ellos consideran “sagrado” y que a lo largo de la caminata se pueden apreciar varios pagamentos o rituales elaborados en piedra.

Al llegar a un claro en la vegetación, cinco mamos reciben a los que ellos llaman “occidentales” bajo la protección de una enorme roca donde se sientan algunos a mirar y otros a mambear coca en sus poporos.

Los mamos discuten entre sí hablando en lengua arahuaca, que es indescifrable para los forasteros. El mayor de todos preside sentado en una roca y recita varias palabras. Sin embargo y para sorpresa de todos, a quien llaman para traducir y a ser el vocero de la visita de Gúnmaku es al más joven de ellos, a Damián, quien cuenta con tan solo 19 años.

“Los mamos dicen que cuando van a entrar a una casa siempre se le pide permiso al dueño de casa para ingresar. Así nosotros les pedimos a ustedes qué nos cuenten que han venido a hacer a Gúnmaku para que la madre tierra esté informada sobre su llegada”, explicó Damián.

Así cada uno de los presentes a los ‘Kadukos’ cuenta el motivo de su visita al lugar, unos más que otros, sienten que el evento es como especie de confesión en la cual unos “abren sus corazones” y otros “ocultan sus verdaderos pensamientos”, detalló el vocero.

Al final de las intervenciones del grupo, los presentes pueden preguntarle a los mamos qué opinan de sus hermanos menores. En lengua arahuaca respondieron enviando un mensaje.

“Queremos que conozcan a Gúnmaku, que sepan que existimos y que estamos aquí haciendo un llamado a la conservación de la madre tierra nuestra Sierra Nevada. Que los occidentales no le tienen respeto a la madre tierra, que el agua se está agotando, que estamos matando a los animales, que debemos trabajar para recuperarla y no perder esto que tenemos. Se lo decimos nosotros que estamos aquí desde el principio del tiempo”, tradujo Damián.

Pedir permiso

Luego de terminar el ‘Kaduko’ los visitantes quedan a cargo del vocero, quien como un guía muestra el poblado que está compuesto por 79 casas construidas bajo la técnica tradicional de piedra de barro de bahareque y techos de paja. Las primeras de ellas fueron entregadas en 2007 durante la fundación del pueblo. Al subir las lomas se ven los techos de las casas. Los terrenos están cercados en los alrededores por pequeños sembrados de la planta de coca que en esta época del año brota una semilla roja, también siembran maíz, plátano y cultivos de pan coger. “La mitad de los sembrados son para el consumo de la comunidad y la otra mitad se vende en el mercado de Aracataca”, contó Damián.

A los occidentales se les advierte que deben pedir permiso al vocero para realizar diversas actividades tan sencillas como tomar frutos de los árboles, bañarse en el río, llevarse una roca como recuerdo. “Muchos llegan aquí y no saben cómo comportarse. Para nosotros cada piedra, cada planta es importante, algunos llegan a arrasar y cada elemento tiene su razón de estar allí”,  señaló el vocero.

El  mundo occidental les ha traído paneles solares con los cuáles mantienen energía eléctrica en sus casas, no todos ellos están funcionando, abanicos y cloro para mantener sus ropas siempre blancas y limpias.

En el pueblo hay otra cocina comunal, habitada por las mujeres y al fondo de la aldea la casa de las reuniones donde se convoca a cabildo cada nueve días o en diversas ocasiones donde los mamos deseen discutir temas de la comunidad.

Sus carencias

Para un joven cómo Damián, las necesidades de su pueblo se centran en la educación y la salud. El vocero acabó de graduarse de bachiller y busca una opción para seguir estudiando. Además siempre sufren por la escasez de medicamentos, aunque cuentan con puesto de salud.

“Nosotros aprendemos acá en el internado a trabajar muy duro. Hacemos nuestros deberes y trabajamos por el bien de la comunidad. Estudiamos juntos arahuacos, kankuamos, wiwas y koguis  y cuando no nos entendemos en nuestra lengua hablamos todos en español. Para nosotros siempre se nos dificulta subir medicamentos y el tema de educación es difícil también, por ejemplo quiero seguir estudiando para llegar a ser abogado pero las oportunidades son muy pocas”, lamentó el vocero que desea ser cuando grande en un mamo, al igual que su padre.

El reality ‘El hermano menor’

Hace dos semanas los indígenas en Gúnmaku tuvieron la oportunidad de ver por primera vez a su pueblo en las imágenes del reality que convocó a catorce occidentales provenientes de todos los departamentos de la Costa Caribe a que conocieran y aprendieran las enseñanzas de los hermanos mayores.

En medio del reality podrán a prueba su paciencia para tejer mochilas, construir murallas, hallar caminos con las mismas técnicas arahuacas.

“Fue emocionante ver que por primera vez los arahuacos nos abrieron sus comunidades para conocerlos para compartir sus saberes y cómo deseaban mostrar su pueblo fue muy importante para nosotros que tuvimos el privilegio de hacerlo y evidenciar que todavía tenemos mucho que aprender de ellos”, concluyó Lee Morales, productora de ‘El hermano menor’.

Fecha de lanzamiento: martes 25 de junio 9 p.m. por Telecaribe.

La cifra: 400 personas habitan el poblado de Gúnmaku

La frase: “Queremos que conozcan a Gúnmaku, que sepan que existimos y que estamos aquí haciendo un llamado a la conservación de la madre tierra nuestra Sierra Nevada”, Mamos de Gúnmaku.

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