Desde Suecia a Cataluña, desde la universidad a las zonas de tolerancia… 
 
Nací y fui criada en Estocolmo pero mi segunda vida empezó en Barcelona. No puedo pensar en otro lugar para vivir y trabajar, una ciudad que me garantice la misma libertad, las oportunidades y que fomente mi creatividad. Pero tiene que ser en Europa: el resto del mundo está muy lejos del camino para una sexualidad más profunda y consciente de sí misma.
 
¿Sus películas son de ‘porno feminista’?
 
‘Porno feminista’ es uno de los rótulos que se le pueden poner, pero prefiero llamarlo cine independiente, pues el término ‘porno’ sugiere algunas connotaciones con las que no me siento identificada. Mi forma de hacer cine es femenino y feminista, y el target va dirigido a un público de mujeres entre los 20 y los 40 años. 
 
¿Son películas hechas por mujeres para mujeres? Si lo son, ¿serían como las películas producidas por hombres para hombres? 
 
Sí y no. Está dirigido a parejas antes que a las mujeres. Incluso, muchos de los que aprecian mi trabajo son hombres. Están cansados del porno tradicional porque son conscientes de las diferencias entre hombre y mujer en lo que se refiere a la sexualidad. La sexualidad masculina está extremadamente codificada y es automática, mientras que algunos hombres la viven de una forma pasiva. La sexualidad femenina necesita ser reconocida, promovida y tener la libertad de expresarse en cualquier dirección. Eso es lo que estoy tratando de hacer en una forma totalmente independiente. Quiero cambiar las reglas del juego.
 
Federico Geremei, MWN