La semana pasada fui a un spa y entre cosa y cosa le pregunté a la encargada de las depilaciones si alguna vez había recibido a un cliente hombre. Después de pensarlo unos segundos me respondió que no, que “eso era muy raro”. A los dos días de la conversación en el spa, leí que la nueva moda de la población masculina de Nueva York es depilarse con cera y en ese momento sentí tres cosas.

La primera fue felicidad. Por predisposición genética o por no sé qué razón, nunca me han gustado los tipos peludos. Las barbas, los pechos, las espaldas y los brazos cubiertos de pelo nunca han sido de mi agrado. Eso no significa que todos los tipos peludos me parezcan una aberración de la naturaleza o que no haya visto tipos con barba que me gusten. Lo único que significa es que yo prefiero tocar la piel de alguien y sentir piel, no pelos.

Entonces, cuando leí que no solo parte de la población gay neoyorquina sino también parte de la población heterosexual estaba optando por deshacerse de esa capa de pelo, fui feliz.

La felicidad fue reemplazada por compasión. Ustedes, hombres que están leyendo esto, probablemente nunca se han depilado con cera. Probablemente lo máximo que han hecho es despuntarse con tijeras o máquina –cosa que me alegra– o tal vez nunca se hayan tocado un pelo –cosa que me asquea.

Por eso, tal vez no podrán comprender la dimensión de la compasión que me genera pensar en un pobre tipo que nunca se ha depilado, acostado, con las piernas abiertas, sintiendo por primera vez la cera caliente, empezando a dudar sobre lo que está haciendo para después arrepentirse completamente cuando le hagan el primer jalón.

Ojo, no estoy diciéndoles que no se depilen; si quieren hacerlo me parece perfecto. Esto es sencillamente una advertencia porque sé que los hombres pueden llegar a creer que soportan cualquier dolor pero la verdad es que ustedes no se enfrentan al dolor de forma rutinaria.

Por eso les advierto: una depilación con cera es una cosa dolorosa, especialmente la primera vez. Con el paso del tiempo las personas se va haciendo menos grave, no sé si porque los pelos crecen cada vez más delgados (cosa que siempre dicen algunas personas que hacen depilaciones) o porque uno se va acostumbrando al dolor (cosa que dicen otras personas) o porque la piel pierde sensibilidad y los nervios mueren (cosa que digo yo y que probablemente es mentira).

Finalmente, después de la alegría y el pesar, me dio fue curiosidad. ¿En qué momento los hombres decidieron depilarse con cera y por qué lo hacen? Empecé a oír la palabra “metrosexual” hace casi diez años; cremas para el pelo, tratamientos para la cara, comida saludable, manicures y peluquerías masculinas cada vez más refinadas se convirtieron, poco a poco, en cosas normales entre algunos hombres.

Pensé que tal vez esa era la razón: desde que los hombres decidieron explorar su lado metrosexual, algo como la depilación con cera tenía que llegar en algún momento. Cuenta Evan Scott, uno de los entrevistados por el New York Times, que lleva depilándose el “bikini” desde hace dos años por una cuestión de imagen personal porque a personas como él les gusta presentarse de una forma específica, tanto con ropa como sin ella.

Mike Indurky, propietario de un spa, cree que sus clientes lo hacen por un efecto mental: cuando los hombres prueban la depilación con cera, dice Indursky, se dan cuenta de que es mucho mejor que el desorden habitual y eso los hace sentirse más confiados y más masculinos.

Según Ramón Padilla, propietario de un salón de belleza en SoHo, algunos lo hacen para crear cierto efecto óptico (con menos elementos alrededor, algunas cosas pueden llegar a verse más grandes) y otros porque sus esposas los obligan y los llevan al salón de belleza para deshacerse de los pelos que tanto les han molestado.

Sea por la razón que sea, lo cierto es que los hombres están empezando a depilarse con cera, al menos en New York. Como ocurre con las mujeres, si alguno no quiere hacerlo (que supongo será la mayoría) está en todo su derecho.

Pero yo sí animo a las personas a que lo prueben porque a pesar del dolor los efectos son maravillosos: piel suave y sin pelos por varias semanas. Así que si alguno de mis amigos se anima yo con todo el gusto del mundo lo acompañaré, sostendré su mano mientras grita en agonía y celebraré con él los lindos resultados.