He sido obligado a escribir sobre una nueva novela juvenil llamada ‘Chica vampiro’. Digamos, conminado, para que no suene tan agresivo.

Vamos por partes. No me gustan las novelas. No me gustan las novelas juveniles. No me gustan las novelas juveniles donde cantan. No me gustan las novelas juveniles donde cantan y donde la temática principal es una niña vampiro.

El más problemático de estos puntos es precisamente el tema del vampirismo. Y aunque no soy un fanático y nunca me he disfrazado de capa y colmillos, sí estoy convencido de que por su historia en la cultura popular el tema merece respeto.

Mi ocasional contacto se remite a Béla Lugosi, actor nacido en Transilvania y que fue enterrado, como lo anotó en su testamento, con disfraz de vampiro. Tengo más ejemplos. La histórica ‘Nosferatu, eine Symphonie des Grauens’, un clásico de clásicos del expresionismo alemán que, además, daba miedo. Mucho. Incluso ‘Drácula’, de Francis Ford Coppola, combinó con maestría horror y sensualidad.

Ahora, no se trata de comparar a Lugosi o a Max Schreck con alguno de los tiernos actores de ‘Chica vampiro’, ni mucho menos. Tampoco a Murnau o Coppola con Marcela Citterio (la argentina creadora de nuestra telenovela en cuestión). Pero hay cosas que a uno lo marcan, para bien o para mal.

Volvamos a ‘Chica vampiro’. Daisy, una colegiala que sueña con una carrera musical, sufre un grave accidente –trataré de salir rápido de la sinopsis–, sus padres, vampiros, tienen que tomar la decisión de morder a su hija, humana todavía, para salvarle la vida; de hecho, en el mundo de la novela, es una opción que toman las personas con ese gen vampiresco a los 17 años. El mordisco le salva la vida a la niña, pero le cambia radicalmente sus relaciones con los amigos, con el novio y con su hermano menor. Ahora Daisy tiene que ir al colegio normal de día y al colegio para aprender a ser vampiro de noche. En el primer capítulo, y asumo que en toda la serie, el elemento musical es clave y ayuda a contar la historia: “No me olvidé del calor de tus manos /Ni de las cosas que juntos soñamos/ no me olvidé porque no quiero olvidarme jamás /De la chica que amo”, cantaba Max, el novio de Daisy, cuando esta le termina porque no puede explicarle su nueva vida.

En resumen, esta ensalada de ‘Patito feo’, ‘Grachi’, ‘Floricienta’ y ‘Teen Wolf’ me dejó más que afectado. Claro, no está dirigida a mí, y desconozco si pueda funcionar con un público más joven, lleno de esperanzas y viviendo amores de colegio.

Les dejo saber cómo sigue mi tarea.