Largas semanas de logística para el inicio de la Décima Conferencia de las Farc, la cual desde la semana pasada dio inicio en las llanuras del Yarí, específicamente en el corregimiento El Diamante, allí llegaron cerca de 1000 guerrilleros de varias zonas del país, inclusive aquellos que están con penas privativas de la libertad, muchos de los cuales recibieron permisos especiales para desplazarse a la conferencia de las Farc, así también cerca de 200 delegados de diferentes bloques guerrilleros que buscan concentrarse en las 297 páginas del pacto, para dilucidar lo que ellos denominan las 30 tesis de los acuerdos, los cuales socializarán a las bases de esa organización.

Hasta el próximo 23 de septiembre iría esta conferencia de Farc, que en la historia de la organización ha sido “conclave” estratégico y táctico para desestabilizar el país, acertar en grandes golpes militares con repercusiones políticas; eso en el mundo moderno lo llaman terrorismo, también en el pasado, desde la primera conferencia en Marquetalia, en 1965, cuando las Farc se autodenominaban Bloque Sur, ha sido el epicentro de decisiones organizacionales transversales, como la de adoptar la creación de un partido político clandestino, son muchas las “realizaciones” en contra de Colombia y sus gentes cada vez que se realiza una conferencia de las Farc.   

También ha sido escenario de arengas y “diatribas” contra el establecimiento, como lo fue la Novena Conferencia de las Farc, en 2007, en donde su declaración política indicaba “por la nueva Colombia, la patria grande y el socialismo”, usando desde luego la Plataforma Bolivariana, esa que utilizó Hugo Chávez Frías y sus amigos en Venezuela, esa misma plataforma que utilizó gobiernos “corporados” y corruptos en Argentina, Bolivia y Nicaragua, esa plataforma que tiene pasando hambre porque ya ni saliva puede pasar el pueblo hermano de Venezuela, todo gracias a ese socialismo del siglo XXI, ese en el que la persona humana es nada, todo es el colectivo anclado a un Estado burocrático, paquidérmico y corrupto.

En esa misma Novena Conferencia de las Farc, ellos indicaban la fallida política “guerrerista” del Estado en contra de los “contradictores civiles del régimen”, es decir, indicaban que el Plan Patriota y el Plan Colombia no eran dirigidos contra las fuerzas narcoterroristas que aún agobian a la nación, sino que dicho despliegue institucional iba dirigido a incautos civiles que se hacían posturas críticas y contradictorias al establecimiento; al igual en dicho manifiesto “político” cuestionan lo que denominaron la “farsa de Ralito”, haciendo alusión al exitoso proceso de paz con los paramilitares, el cual desmovilizó y desarticuló esa organización por completo.

Tan exitoso fue ese proceso de desmovilización que ninguno de los jefes del paramilitarismo tuvo elegibilidad política o cero impunidad, quienes se atrevieron a desafiar la institucionalidad purgan penas efectivas privativas de la libertad en Estados Unidos; asunto que de entrada, las 297 páginas de los acuerdos dan por descontado, penas privativas de la libertad no existirán para las Farc, quizás la Décima Conferencia de las Farc en el Yarí se limite a interpretar esas 297 páginas o las 30 tesis para sus bases, quizás se limite a tomar el nombre de Farc a su movimiento político, pero quizás también sea la primera conferencia en tierra “fértil” para la involución de Colombia y el aterrizaje oficial del socialismo del siglo XXI.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.