La agencia J Walter Thompson continúa comprometida con anexar por concurso una estrofa más al himno patrio, inspirada en el posconflicto. Nada que sorprenda en esta tierra de emblemas débiles, propensa a pisotearlos, alterarlos o borrarlos. Basta con mirar nuestro escudo para contemplar, como dos vergüenzas heráldicas, la efigie de un cóndor y el croquis de un istmo que de nuestros tienen poco. Al primero lo dejamos casi extinto y al segundo lo perdimos hace mucho.

Nuestros símbolos son frágiles. Me pronuncio, no porque los destinos del cántico nacional –segundo mejor del mundo según los desentendidos– me preocupen en demasía. Lo hago porque tales convocatorias suelen ser peligrosas, y temo que algo horrible ocurra en aras de la participación democrática para que el ‘Oh gloria’ estrene versos.

Al menos en su texto, nuestro mencionado canto no es muy amigable. Aquello de “la virgen sus cabellos arranca en agonía” suena francamente despedidor. Pero aun así, enmendar la falla dejando esas palabras finales del grito patriótico a las muchedumbres puede devenir en desmanes. No faltará quien proponga ambientarlas al compás de Maluma, o aquel que sugiera mención obligatoria a Shakira, De la Calle, Juanes, Uribe, Peñalosa, Vargas Lleras, Santos o a Paulina Vega. O… todavía peor, ese que las plague de incorrecciones idiomáticas.

Esto último porque a pesar de haber sido Colombia cuna para magníficos compositores y poetas, a la vez hemos incurrido en exabruptos líricos serios. Entre los muchos errores insertos en piezas locales están aquellos fonéticos, como en la famosa endecha vallenata Volvió el dolor, del Binomio de Oro de América, una de cuyas líneas reza: “El dolor que un día de mí se fue, hoy volvió y yo no lo aceCté”.

También los gramaticales, presentes, por ejemplo, en la pluralización del verbo ‘haber’ en Tú eres la reina, del ‘Cacique de La Junta’. Dice, y de entrada: “Puede(n) haber más bellas que tú”. En concordancias, está el archiconocido “los caminos de la vida son muy DIFÍCIL de andarlos”, cuando debería ser algo así como un más tolerable “los caminos de la vida… ES muy difícil andarlos”, o “los caminos de la vida son MUY DIFÍCILES DE ANDAR”. Ello sin descontar el “TóquemeN el bombo” de los incomparables ChocQuibTown. O el “Sácala pa fuera” de Sidestepper en Deja.

Mis queridos Juancho y Piyo, de Compañía Ilimitada, hicieron su aporte con su “Ven, sale a la calle”, cuando habría bastado un ‘sal’. En absurdeces está el “Quiero ser un Miguel Ángel con pincel en mano y hacer de ti una Mona Lisa”, de Los Chiches del Vallenato. O el mal georreferenciado Pachito Eché, compuesto para Francisco Echeverri, administrador del Hotel Granada de Bogotá, y no en honor de un furibundo hincha azucarero, como uno pensaría.

¿Otros? El chovinista y mentiroso “No me den trago extranjero, que es caro y no sabe a bueno”. El cuasioficial Camino de la vida, reducción de la condición humana a meras tareas reproductivas y geriátricas. Y, desde luego, las cuchilladas de las Hermanas Calle. Así las cosas, yo no me confiaría. En predios donde “la libertad de Ublime” impera al unísono con semejantes desmanes letrísticos no estaría mal que los defensores del castellano y de nuestra “buena imagen en el exterior” y los cleobulistas en pleno interviniéramos. ¡La patria nos convoca!

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.