Junior es, de lejos, el equipo colombiano que más felicidad les da a sus hinchas. A diferencia de las Libertadores de Nacional y Once Caldas, de la Sudamericana de Santa Fe y de todos los títulos locales de Millonarios, el gozo que proporciona el equipo de Barranquilla pasa por las noticias que genera y no por las copas que obtiene. Ni el más hábil libretista de humor podría inventarse mejores historias.

Famosas son las fotos de la hinchada celebrando un supuesto título luego de perder la final de 2014 contra Nacional, todo por un tuit falso que decía “Atención, última hora, Dimayor acaba de darle el título a Junior debido a que Nacional hizo cuatro cambios. La premiación será mañana (martes) a las 6:00 a.m.”. Esa noche, miles de fanáticos salieron a celebrar. Solo se enteraron de la noticia falsa horas después, cuando volvieron a sus casas. Muy tarde, el ridículo ya se había hecho. Además, ¿en qué cabeza cabe que la entrega de algo que no sea un turno de celador se haga a las seis de la mañana?

También existe Willy, el tiburón, la mascota del equipo que hace las delicias de chicos y grandes y que alguna vez fue sancionado por frotarse los genitales con una camiseta del Cúcuta. La embarre o no, Willy es de lejos la mejor mascota de la historia, no hay personaje de ficción en el mundo entero que iguale su gracia. Mientras los estudios de cine y los canales de televisión para niños invierten millones de dólares creando personajes, Junior se inventó el suyo con muy poco. Es un cuchi cuchi.

Las historias son incontables, pero esta, la más reciente, me la mandó un amigo, barranquillero también, que hace parte de un chat grupal de WhatsApp donde se comentan las más recientes novedades del Junior. La foto la tomó uno de los integrantes del grupo y quiso compartirla con todos, porque, una vez más, es de no creer. Días antes de recibirla había tuiteado yo que Fuad Char manejaba al Junior como si fuera una Olímpica, y esta imagen reforzó mi premisa: no solo maneja un equipo de fútbol como si fuera un supermercado, sino que combina sus estrategias de mercadeo.

No hay nada de malo en querer incentivar la asistencia al estadio, el punto es que tratándose de Junior todo se presta para burlas. Además, regalar boletas a cambio de dos cepillos de dientes no deja de sonar algo ridículo, porque de alguna manera manda el mensaje de lo que el equipo vale para sus dueños. Aunque lo más chistoso es la letra menuda del afiche, al final del mismo, que dice el abono solo será entregado por la impulsadora de Colgate, que para efectos de la promoción es la cara del Junior frente a los hinchas.
 
La foto, desenfocada, vertical y todo lo que quieran, se hizo viral en internet y mentiría si digo que no me agrada saber que algo tuve que ver, gracias a que se me ocurrió postearla inmediatamente después de que me la mandaran. Más tarde, ese mismo día, ya estaba en Facebook, en Twitter y hasta en las noticias. Por cosas así, reconocer públicamente que se es hincha de Junior requiere de una gran dosis de valor civil, pero al mismo tiempo da mucha alegría. Mezclada con rabia e impotencia, de acuerdo, pero alegría al fin y al cabo.
 
En todo caso aprovechen la promoción, que se acaba el 31 de agosto, y así conocen a Willy en persona.
 
*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.