Casualidades de la vida. La columna salió publicada impresa al día siguiente que se anunciaba la salida para Android de esta aplicación. Y estoy actualizándola una semana después, el día que Google nos recordó a Eduardo Santiago, uno de los impulsores del uso de la fotografía como herramienta de análisis de nuestra realidad. Este 9 de Abril nos enteramos cómo Facebook invertía un billón de dolares en la compra de Instagram. Para poner las cosas en perspectiva, el New York Times está avaluado hoy en 947 millones de dólares, 161 años después de ser fundada; ¿qué fue lo que vió Facebook para pagar tanto por esta empresa iniciada en Octubre del 2010?

El ascenso en el valor de la empresa fue meteórico. Y está por verse el uso que le dará FB. Lo que si puede anticiparse es que algunos usuarios decidirán marcharse de Instagram mientras otros empezarán a despreciar la herramienta y su look retro. Pero tal vez ellos se quedan viendo el gesto y olvidan el valor adicional que Instagram añadió a la fotografía móvil: la hizo social y entregó retribuciones (en forma de fans, piropos, nuevos maestros, encuentro de amigos, comentarios...) que sumaba la aplicación al paquete. Y al final, quién iba a financiar a esta empresa si no era la más importante empresa en la web en almacenamiento de imágenes: Facebook. Y, para la empresa de Zuckerberg, parece que esta es la llave de entrada a China, tierra negada a redes sociales pero amante de las bellas imágenes.

 

En fin... el artículo original viene a continuación.

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En el 2011 la aplicación del año para el iPhone, según Apple, fue Instagram. Un sencillo programa que permite tomar, retocar y distribuir fotos que salen desde la cámara del teléfono. Con el se le da un tratamiento retro a las imágenes que contrasta para los jóvenes con la alta definición y claridad a la que nos acostumbran las máquinas fotográficas actuales, mientras que a los mayores, nos lleva de vuelta a los tiempos de las polaroids y sus imagenes cuadradas (pero para algunos se ha convertido en un viaje total, que incluye impresión inmediata).

 

Millones de fotos (de hecho, puede que un billón) han sido subidas a sus servidores convirtiendo a Instagram en un medio de expresión idóneo para quienes no viven en 140 caractéres, sino envueltos en luz y quieren capturar el mundo para mostrarlo. Tan potente es que Zach Stone, el creador de Blogger, Twitter y, más recientemente, Square, decidió invertir en ella.

 

Muchos fotógrafos afirman que aplicaciones como Hipstamatic, Instagram o similares  dan a la gente capacidades creativas “ficticias” (para los interesados, recomiendo la lectura de este texto de Alexis Madrigal sobre el tema. Interesante, ¿no?). Una fuerte polémica ocurrió el año pasado en Febrero cuando Damon Winter, fotógrafo del New York Times, ganó un concurso con imágenes tomadas con su teléfono. Winter justificó el uso del teléfono para lograr fotografías diferentes, más íntimas. En su opinión, la escogencia de herramienta le dio una enorme versatilidad, captó contenido especial, pero para muchos la discusión queda abierta en el valor estético que dichas herramientas imprimen a las imágenes. No es la luz, son filtros. Y lo mismo han explorado Ben Lowy, David Guttenfelder, Kuwayama y Gardi, fotógrafos de moda callejera, estrellas de la farándula... sucumben a sus encantos. Incluso, el fotógrafo de moda de GQ, Chiun-Kai Shih, llegó más lejos y creo en conjunto con Hipstamatic un set de filtros y lentes para “democratizar” su estilo.

 

Hoy la aplicación llegó a Android y con ello a millones de nuevos usuarios. ¿Es esta una buena o mala noticia? Mientras deciden, seguramente veremos muchas imágenes interesantes tomadas de nuestra realidad. Esta Semana Santa muchos convertirán estas herramientas en parte de sus actividades. 

 

Al final del día lo que agradecemos los mortales es llevar a la mano una herramienta que capture el momento indicado y nos permita contar el cuento. ¿No?

 

Postweet: Si quieren conocer talentosos “Hipstamatógrafos” esta es una galería, o esta exhibición de profesionales usando aplicaciones, la exposición en Los Angeles que se abre el 12 de este mes, o Mastergram (que remezcla fotos de grandes maestros usando Instagram). Al final, es luz, fugitiva luz, y la vida, que se nos pasa.