Cada día nos encontramos con algunas situaciones que nos gustan y otras que no tanto, unas que nos alegran el día y otras que potencialmente pueden dañarlo por completo, y curiosamente la misma situación puede ser percibida al mismo tiempo de múltiples maneras y todas estas son ciertas, dependiendo del observador.

Todo aquello en lo que nos enfocamos, aquello a lo que prestamos mayor atención inevitablemente crece, toma fuerza y se convierte en un factor dominante. Es decir, si nos enfocamos en ver el potencial, los retos y ventajas que podamos tener al emprender un cambio, seguramente nos mantendremos motivados y emocionados por las cosas buenas que puedan pasar; pero si caso contrario, nos concentramos en todo lo que puede salir mal, en las dificultades y tropiezos que se puedan tener, encontraremos de seguro estos y muchos otros más.

Pero el tema de poder decidir en qué nos queremos enfocar tiene que ver con el hecho de querer liberarnos de las cadenas que hemos impuesto a nuestros deseos, a nuestros sueños y a nuestra propia voluntad, pero más allá de todo eso, tiene que ver con poder reconocer esas cosas buenas en las que queremos enfocarnos en nosotros mismos.

Cuando reconocemos y vemos en nosotros aquellas cosas buenas que nos hacen ser quienes somos, y también aquellas que quisiéramos mejorar, estamos alejándonos de nuestros prejuicios y podremos ver las mismas cosas que antes veíamos de una manera diferente, de una manera más honesta y clara. De la manera en la que nosotros veamos el mundo, el mundo nos mirará; del mismo modo, si le sonreímos a la vida, la vida nos sonríe, es un acto reflejo, pero un reflejo que empieza con nosotros, que creamos, es decir, es un reflejo que nosotros podemos controlar y no al que reaccionamos al azar. 

Cada día en la mañana nos miramos ante un espejo cuando nos alistamos para empezar nuestro día, y si queremos que sea verdaderamente un gran día, es importante que no solo miremos el espejo, sino que nos veamos al menos por un instante realmente, evaluemos cómo nos sentimos y qué deseamos para que cuando nos enfrentemos ante el espejo que es el mundo, podamos sacar lo mejor de todo lo vivido y dar lo mejor de nosotros ante cada situación, ya que no entraremos a catalogarla como buena o mala, sino, finalmente, a verla como una parte de lo que somos y un reflejo de lo que sentimos.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.