Luego del anuncio de cerrar las negociaciones con las Farc surgen muchas dudas, en primer lugar hay que hacer un análisis cuidadoso de todos los acuerdos, asunto que no tomara pocos días por cuenta de las 297 páginas que “detalladamente” desde La Habana diseñaron, para así lograr la pacificación del principal cartel de drogas del mundo, asunto diferente a la paz que todos los colombianos anhelamos y queremos. A un lado, parece, quedaron las recomendaciones de la Corte Constitucional, pues en su sentencia del plebiscito dejó claro que votar ‘no’ en este mecanismo de participación popular es la manifestación soberana de quienes no creemos en el modelo de negociación adelantado.

También parece quedar a un lado la orden judicial de la Corte en la que expresa, de manera vertical y clara, la imposibilidad de celebrar un plebiscito en pro de la paz teniendo en armas aún a las Farc, por razones como garantizarles a los ciudadanos y a los electores estar lejos de cualquier presión indebida de parte de las Farc en pro del ‘sí’ en el plebiscito, y así garantizar transparencia tratándose del certamen electoral que, como hasta ahora parece, se celebraría en el mes de octubre próximo, la Corte fue clara en manifestar que antes de la celebración de este mecanismo de refrendación las Farc deberían deponer sus armas, ya muchos indican que deponer no es lo mismo que dejar, abandonar o apartar del uso y empleo de estas.

Documentos de la Fiscalía General de la Nación indican que desde los años setenta las Farc han reclutado miles y miles de menores de edad para que combatan en sus filas, la estadística mostraría que la gran mayoría de estos niños fueron sacados a la fuerza mediante intimidación, violencia y todo tipo de vejámenes en contra de sus familias y de los mismos menores para que militaran en las Farc. Los casos que tiene la Fiscalía en un grueso documento son realmente aberrantes, se documenta desde campos de entrenamiento para menores de edad en Ecuador y Venezuela, hasta los cruentos castigos que perpetraba las Farc en contra de esos menores reclutados.

La documentación que reposa en el ente acusador indica que desde hace cerca de 40 años la cifra de menores reclutados por esta organización estaría cercana a los 12.000 menores de edad, asunto que, de entrada, muestra la crueldad de esa organización, pese a que es un número importante surgen muchas dudas, pues podría ser superior ostensiblemente la cantidad de menores reclutados, teniendo en cuenta todo el tiempo que ha operado con menores esta organización, en abril de este año el New York Times hizo un importante artículo en su edición impresa, en el que aseguró que las Farc seguían reclutando menores, faltando a su palabra de no hacerlo más.

Vendrán días difíciles en los que el país se dividirá una vez más entre el ‘sí’ y el ‘no’ entre quienes logran ver qué hay en esas 297 páginas en pro de las Farc, pero nada para la sociedad; entre quienes logran discernir para dónde nos llevan y quienes aplauden “la fiesta”; entre quienes queremos que todos los niños que están en poder de las Farc vuelvan a su vida normal y quienes miran para otro lado como si esos niños que aún permanecen en armas no importaran, ojalá se estableciera cuántos niños hoy están en las Farc, para que así se los entregaran al Bienestar Familiar, no a fundaciones con tinte político similar a las Farc como así lo quieren realizar.

 

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