La lluviosa tarde del sábado fue ideal para que quienes visitaban los pabellones de Corferias se replegaran a los espacios en los que se exhibían los libros. Visitantes de todas las edades llenaban hasta la imposibilidad del movimiento los callejones y el interior de los stands recibía docenas de curiosos.

En uno de ellos me encontré con quien sostendría una charla pocas horas después. Jorge Saldaña es un abogado argentino que ama la narración gráfica y el cine y quien, al plasmar una historia en palabras y enviarla a un concurso, se ve ahora presentado como escritor. El ganador del premio de literatura juvenil de la editorial Norma se convirtió en compañero de recorrido por la Feria mientras conversábamos sobre temas relacionados con la historia narrada en su texto.

Al llegar al salón del evento, una periodista le pidió unos minutos para una entrevista, dentro de la cual repitió algo que antes había comentado en nuestra charla. Para él la literatura es una, y le es difícil separar por géneros el trabajo de los narradores, de manera que las historias de uno sean más valiosas que las de algún otro. En particular hizo referencia a la ciencia ficción. ¿Cómo puede ser considerada una literatura menor? Hasta el mismo Borges o su amigo Bioy Casares escribieron textos del género, y ¿acaso ellos son inferiores al resto de su producción?

Un par de días después, al iniciar la semana laboral, un centenar de personas nos dimos cita en las instalaciones del ministerio TIC en Bogotá. En un improbable giro de eventos, quien ha sido opositor en recientes debates sobre legislación digital, nos extendió invitación a una serie de personas que trabajamos en el ámbito digital para hacer parte de un grupo que daría la bienvenida a la Colombia tecnológica en la que ahora vivimos a los liberados que recientemente fueron entregados por la guerrilla.

Así fue como esa mañana conocimos a Lasso, Forero, Duarte, Rojas, Romero, Trujillo, Erazo, Beltrán, Moreno, Arcia, Sanmiguel y Salcedo. Apellidos que identifican hombres que pasaron tanto tiempo alejados de la civilización que al momento de su liberación han retornado pero... al futuro.

Junto al Ministro Molano y la viceministra Hoyos, el equipo de promotores digitales del gobierno incluyó a el docente y comunicador Juan Daza, el periodista José Carlos García y el twittero y comunicador Camilo Andrés García. Rápidamente los nombres fueron reemplazados por las arrobas (@juanenlasala, @josecarlostecno, @hyperconectado), ya que el evento fue cubierto tanto por los medios tradicionales como por los sociales, lo que permitió que las personas que seguían el hashtag #heroesDigitales pudieron comentar y compartir los presentes lo que pasaba. Así, por ejemplo, supimos del amor del cabo Arcia por el Santa fé y se comentó mientras Juan Daza hacía un paralelo entre la evolución tecnológica y el fútbol. Y se les pudo mostrar apenas fue publicado cómo el acto era ya noticia de primera página en los sitios de la prensa tradicional.

Al preparar el evento, el grupo encargado pensó que era posible que los invitados desconocieran en detalle la evolución de la tecnología en estos 15 años, pero que era factible que tuvieran datos recientes gracias a el contacto con familiares. A la mitad de la mañana, uno de los soldados compartió que había descubierto ciertas cosas de nuestra vida digital gracias a Tony Stark (también conocido como Iron Man) pues, al retornar a casa, y gracias a sus hijos, las costumbres digitales le llegaron por la pantalla del cine y los usos que los chicos le daban a sus dispositivos. Comentó que, así como los hijos de la viceministra tenían pescaditos virtuales en su Ipad, los suyos tenían la misma entretención. En ese momento, el factor ecualizador de la tecnología fue claro para quienes asistíamos.

Con el paso de las horas el ambiente formal se desvaneció, permitiendo que tanto guías como los invitados contaran sus experiencias personales, destacando ventajas pero anotando los posibles riesgos. Si bien se invitaba al uso de aplicaciones y nuevos medios como Twitter, a la vez se hablaba de la importancia de la gente, el respeto, las diferencias, la posible agresividad, el uso exagerado... Es un mundo atractivo, pero no rosa; es un reflejo de nuestra realidad, y como tal ha de ser explorado.

Al final del evento, tomó la palabra el sargento primero José Libardo Forero y dijo que, si bien el retorno a la libertad ha traído choques y sorpresas, el proceso ha sido más suave gracias a que en la selva pudieron ver películas como Total Recall o Minority Report. Que en especial esta última les había predispuesto a encontrar una sociedad que se comunicaba con tabletas.

Sus palabras resonaron en mí pues eran cercanas a las que Jorge Saldaña pronunciara días antes en la Feria del libro. Donde sea que nos encontremos, la literatura ha servido para que los cambios del mundo nos tomen con menos sorpresa y fuerza, los textos nos preparan para las situaciones que viviremos (y en eso Henry Miller puede ser tan importante como Cervantes). Y, en los casos que menciono, fue la ciencia ficción el género que ambos mencionaron.

Mientras el soldado hablaba, me preguntaba si en algún momento Philip K. Dick pensó que en el futuro sus palabras llegarían a tocar corazones en lo profundo de la selva colombiana. O tal vez si lo previó cuando, en 1981, vió en televisión un aparte de lo que iba a ser Blade Runner y escribió que “no es ciencia ficción; no es fantasía; es exactamente lo que Harrison Ford dijo: futurismo. El impacto de Blade Runner simplemente será arrollador, tanto para el público como para la gente creativa”. Y cierra con “no sabía que un trabajo mío o un conjunto de ideas que tuve, pudieran escalarse en tan sorprendentes dimensiones”.

Ojalá, cerca del Wub, sonría al descubrir su ayuda inesperada...

Postweet: Y hoy, 4 de Mayo, un año después del debate en el Senado que inció el fin de la #LeyLleras, se celebra el Día contra el DRM . Coincidencias.