El jueves pasado amaneció diluviando en Bogotá. Cuando llueve en la capital no hay forma de montarse en un taxi, y a juzgar por estas capturas de pantalla que tomé de mi celular, en su competencia, Uber, tampoco.
 
Porque está bien que estemos en libre mercado y que uno decida si paga por un servicio o no, pero que una tarifa se multiplique por cinco no tiene presentación. Y aplica para Uber, un tiquete de avión, una reserva de hotel y en general para aquellos negocios que se basan en la ley de oferta y demanda, que no es otra cosa que el nombre científico que les hemos dado a la avaricia y a la viveza. ¿El mejor ejemplo? La finca raíz. Un pedazo de tierra vale más de acuerdo a la cantidad de gente que lo quiera.
 
Yo sí decía que esas promociones, esos viajes gratis, esas botellas de agua y ese buen servicio no los daban de queridos. Estaban buscando atrapar clientela, y está bien. Lo bueno se paga y la gente de Uber fue inteligente al ver que había un hueco de mercado enorme. Su éxito se debe, más que a su calidad, al lamentable estado de la industria de los taxis, un gremio deteriorado y sin rigor, corrupto y rosquero que no aguanta competencia porque cualquiera es mejor que él.
 
Pero, nuevamente, ahí está la corrupción, que es inherente al hombre, como decía uno de los Nule, ahora no recuerdo cuál. Yo prefiero pagar más caro y montar en Uber porque es limpio, seguro, cumplido y confiable. No me importa si la carrera al aeropuerto vale más, y he aceptado pagar hasta 2,5 veces la tarifa porque no me parece que sea un abuso con relación al servicio que presta, pero 4,7 veces ya me parece un descaro, casi un robo. Habrá a quien le suene razonable y haya accedido a pagar dicha cuota aquel jueves lluvioso porque, como dicen, no es que las cosas sean caras sino que a uno no le alcanza para pagarlas.
 
Con un mal sistema de transporte y un Gobierno laxo, Uber ha pescado en río revuelto al punto de ganarse el favor de los usuarios. Yo soy pro Uber y no me cabe en la cabeza que un servicio tan bueno sea declarado ilegal, pero si siguen abusando me van a perder como cliente, y a varios más, podría decir. Y no es por un tema exclusivamente de dinero, que también, sino porque hay que tener poca madre para cobrar cinco veces el valor de las cosas.
 
Especuladores y todos, al menos no han salido a decir que si no les arreglan la situación van a votar ‘no’ en el plebiscito, como los taxistas, pero con tarifas así de altas no podremos conseguir nunca la paz. 
 
*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.