Con el equipo del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural andamos inmersos en la tercera edición de Bogotálogo , ejercicio alrededor de las palabras utilizadas ayer y hoy dentro de nuestra capital, presentado en formato diccionario ilustrado, que de nuevo será libro y estará disponible en un solo volumen.

Lo anterior ha implicado desempolvar fondos fotográficos y detectar expresiones y términos de reciente cuño, así como también incorporar, corregir o ampliar otros ya incluidos u omitidos en entregas anteriores. Por cambiar rápido, el lenguaje cotidiano deja escasa memoria. Rastrear un ente en movimiento y metamorfosis constantes resulta complicado. Como invitación a quienes deseen honrar esta obra en proceso con sus aportes, reproduciremos nueve de sus cientos de nuevas entradas, abreviadamente. Mejor reiterarlo: no todas son novedosas. De cualquier manera, pronto resaltarán en páginas impresas. Aquí vamos…

al gratín. Fórmula de gusto dudoso para ‘gratuito’. Úsase al referirse a un oficio o comisión ejecutados ad honorem , muy a disgusto del explotado trabajador, aunque de la misma forma es empleada para seducir a aquellos individuos cobijados por la máxima bogotana de “regalado hasta un puño”.

cartel de la coca. Congregación de oficinistas adeptos al consumo de alimentos elaborados en su casa y almacenados en recipientes plásticos. Parodia las agremiaciones narcotraficantes, aunque de fondo alude a los tupperwares y demás contenedores donde dichos condumios son almacenados.

como tal. Muletilla de cuño reciente, favorita entre trabajadores de call-center y asesores de soporte técnico, con el fin de conferir un dejo de falsa sofisticación a diagnósticos idiotas. Ejemplo: El problema, como tal, es una falla eléctrica en su zona .

El Preñón. Remoquete con el que se alude al balneario cundinamarqués de El Peñón. Está inspirado en la creencia popular de que sus huéspedes terminan por abandonarlo en estado de indeseada gravidez.

Expreso Vomitariano. Mote cruel con el que se pretende macular el nombre de cierta flotilla privada de modernos autobuses intermunicipales tipo pullman y thermo-king , en la actualidad provistos con suministro de energía, video, servicios sanitarios y conexión wi-fi a bordo, famosa, eso sí, por los incómodos episodios de náuseas protagonizados por sus tripulantes y debidos a la curvilínea orografía colombiana.

gárgamel. Esputo glutinoso arrojado con contundencia a veces involuntaria. La expresión se deriva de la similitud del término ‘gargajo’ con el nombre de Gárgamel, villano a quien caracterizaba su ensañamiento contra los Pitufos, comunidad de seres azulados procedentes de cierta tira animada germana, según algunos inspirada en experiencias de su autor con psilocibios.

Hotel Tocarepa. Alusión cómica a un clásico balneario girardoteño, en virtud de la infinidad de cachondeces que en sus recámaras se supone encuentran desenfrenado alivio.

ñonguis. Modalidad escolar de tortura consistente en levantar a un condiscípulo de género masculino de sus calzas, bragas, interiores o pantaloneta, vejamen que a la postre ocasiona dolores indecibles e incluso esterilidad.

Pipilago. Sobrenombre para referirse al complejo acuático de Piscilago. No existe entre eruditos acuerdo en cuanto a si alude a la alta concentración de líquidos provenientes de las uretras de los bañistas, asiduos visitantes del lugar cada feriado, o a la sobreabundancia de faenas fálicas a las que estos –damas y caballeros– suelen consagrarse. La oficialidad tiende a concordar en los insumos urinarios que acrecientan su caudal como raíz etimológica e inspiración.

Por ahora terminamos. El turno es para ustedes. ¿Algunas otras en mente?

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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