Ella se llama Gisel Romero, de 30 años, y empezó a tener relaciones a cambio de dinero desde los 18 años.

Contó para Kienyke que un día no sabía cómo quitarse a un cliente de encima y le dijo que era sobrina de Pablo Escobar para espantarlo. Sin embargo, la reacción del hombre fue la contraria: le ofreció pagarle el triple por su servicio.

“¡Qué rico tirar con la sobrina del patrón!”, le dijo el sujeto.

Desde ese momento supo que tenía que seguir con la mentira para lograr un nivel más alto en ese gremio y poder recibir más dinero.

“Después de eso los clientes llegaban solos y la tarifa subía. Pasé de ser puta barata a ser prepago. La mentira creció, salí de la calle   y ahora me buscaban al celular”, le manifestó la mujer al medio.

Durante muchos años mantuvo la mentira, hasta que un día la amenazaron porque estaba abusando de la reputación del “patrón” y ahí fue cuando decidió retirarse de ese oficio. Finalmente, tenía dinero suficiente para sobrevivir por varios meses.

Gisel confesó que, aunque dejó de prostituirse, aún mantiene contacto con algunos viejos clientes que le pagan muy bien.

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