Se trata de Lucas Ospina, quien a través de un documento le recordó a la escritora el sucidio de su hijo Daniel y las causas que lo llevaron a tomar esa decisión.

En la columna, titulada ‘Historia de un oprobio’, Bonnett recuerda que el hecho ocurrió en enero de este año, cuando Ospina le reenvió un trabajo que un alumno le entregó. En ese trabajo el joven contaba que también había sido alumno de Daniel en el colegio Gimnasio Campestre.

El relato del estudiante dice que Daniel “sufrió la mala fortuna de enseñar en un colegio masculino teniendo una voz algo afeminada. Cada clase, sin falta, se la montábamos y nos reíamos en su cara. Parecía que él no se lo tomaba personal, pero para poder dictar su clase nos tenía que gritar o amenazar con jodernos disciplinariamente”, señala Bonnett en la columna y continúa diciendo: “Después de limpiarme las lágrimas, y mientras recordaba la bella voz de mi hijo, envié al rector de los Andes, sitio donde trabajé 32 años, una carta donde me quejaba de la falta de empatía —ese sentimiento que nos hace humanos solidarios— de un profesor que tiene en sus manos la formación de jóvenes, y me preguntaba por la razón de enviarle este mensaje a la madre de un muchacho muerto”. 

Por esta razón, el lunes el rector de la Universidad de los Andes, Pablo Navas, contó a Blu Radio que Ospina finalmente fue sancionado, aunque no reveló de qué se trató. También reconoció que la universidad se demoró en darle una solución al caso.

Ospina, por su parte, escribió en su blog cómo sucedieron los hechos desde que recibió el documento de parte de su alumno y pidió perdón a la escritora: “Lamento el dolor que le pude haber causado con mi acto a Piedad Bonnet, me dejé llevar por la persona que he visto a través de sus cursos, del libro y las entrevistas sobre Daniel, ahora comprendo que no la conozco lo suficiente como para entender el efecto que iba a tener mi mensaje. Tampoco sé lo que es el dolor de perder un hijo. Una vez más: lo siento”.

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