El candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, expresó su "gran respeto" al pueblo mexicano pero reiteró ante el presidente de México, Enrique Peña Nieto, la necesidad de construir "un muro para poner un alto a la inmigración" en la frontera común.

En una rueda de prensa en la residencia presidencial de Los Pinos, tras una reunión privada con Peña Nieto, Trump dijo que ambos países van a resolver el problema de la inmigración ilegal, que también involucra a Centroamérica, e insistió en la construcción del muro, pero aclaró que en la cita no abordaron quién lo va a pagar.

Por su parte Peña Nieto dijo al candidato republicano que los migrantes mexicanos son "honestos" y "trabajadores" y por ello "merecen el respeto de todos".

"La comunidad mexicana en Estados Unidos contribuye todos los días con su talento y trabajo" a "la prosperidad" de ese país, y son "gente honesta", "trabajadora", "personas de bien", que "respetan a la familia y la ley", indicó Peña Nieto en respuesta a los ataques que
Trump ha lanzado contra ellos en la campaña.

Peña Nieto y Trump mantuvieron este miércoles una reunión privada, rodeada de expectación después de que el magnate estadounidense anunciara durante su campaña que piensa deportar los 11 millones de indocumentados que se calcula viven en EE.UU., a los que además había tildado de "violadores" y "criminales".

También advirtió que obligará al Gobierno de México a pagar la construcción de un muro en la frontera común.

Peña Nieto dijo haber tenido hoy una "conversación abierta y constructiva" con su interlocutor, en la que ambos pudieron conocerse e "intercambiar opiniones y visiones sobre la relación bilateral".

Aunque expresó su "absoluto respeto" con "el proceso electoral de los Estados Unidos", aclaró que en la reunión con el magnate estadounidense hablaron sobre los ataques de este último.

En el encuentro "hice también notar y sentir la gran responsabilidad que tengo como presidente de México de defender al pueblo de México y que había habido malinterpretaciones o afirmaciones que lamentablemente habían lastimado y afectado a los mexicanos en la percepción que venían haciendo" de Trump.

"Mi prioridad como presidente de México y la de mi Gobierno es proteger a los mexicanos donde quiera que ellos se encuentren", advirtió, antes de reiterar que "el pueblo de México se había sentido agraviado".

Pese a todo, dijo estar "seguro" del "interés genuino" de Trump por "construir una relación" que dé a ambas naciones "condiciones de mayor bienestar".

Recordó que México y EE.UU. son "buenos vecinos y aliados estratégicos" y mantienen desde hace tiempo "una relación basada en el respeto mutuo".

"Aunque no estemos de acuerdo en todo, confío en que juntos podremos encontrar mayor prosperidad", sugirió a Trump.

Agregó que ambos países siempre deben "estar abiertos a discutir lo que ha funcionado y lo que no" para "mejorar las cosas en ambos lados de la frontera" de 3.000 kilómetros que comparten y "superar malos entendidos" y comprenderse "mejor".

El gobernante detalló que cada día cruzan esa línea limítrofe un millón de personas y 400.000 vehículos, y el comercio transfronterizo mueve cada año 500.000 millones de dólares.

Las exportaciones de EE.UU. a México son de 200.000 millones de dólares al año y 6 millones de empleos en Estados Unidos dependen de esas ventas al país vecino.

En ese sentido, remarcó que su "convicción de que el TLCAN (Tratado de Comercio de América del Norte, que tiene más de 20 años) le ha hecho mucho bien" a los dos países e instó a la nación vecina a "construir la ruta para modernizar" ese convenio comercial.

Abogó por aumentar la "cooperación diaria" en materia de seguridad, "cada vez más importante para enfrentar los desafíos de un mundo complejo".

Remarcó que la emigración de personas desde México a Estados Unidos tuvo su pico hace diez años, pero desde entonces ha venido disminuyendo "hasta ser negativa en términos netos".

También instó a Trump y a Estados Unidos a tener "un enfoque integral que atienda el tránsito ilegal de personas y de drogas y armas" de la misma forma.

Reconoció que existe el reto de controlar el flujo de centroamericanos que cruzan México para llegar a Estados Unidos, porque está creando "graves crisis humanitarias", aunque dijo también que la visión sobre la cuestión "no toma en cuenta los flujos ilegales que vienen hacia el sur".

Concretamente al "flujo de armas y dinero en efectivo", que acaban "fortaleciendo a cárteles que generan violencia en México", puntualizó