Casi como al estilo de "Armageddón", una misión de la NASA partirá este 8 de noviembre hacia un asteroide que chocará contra la Tierra. Pero no se alarmen: no se tiene registro de que esto suceda en meses próximos o en algunos años. De hecho, pasará en 120. Y el cuerpo celeste que podría chocar sería Bennu.

Por ahora, esta misión tiene como objetivo recolectar polvo espacial que podrá dar claridad de cómo fue que materiales como hielo y carbon (necesarios para dar vida) llegaron a nuestro planeta. Eso será a través de una sonda espacial no tripulada. La nave, que pesa 2110 kilos (4651 libras), será lanzada a bordo del cohete Atlas V411 desde Cabo Cañaveral. 

La misión se llama OSIRIS-REx (Origins, Spectral Interpretation, Resource Identification, Security- Regolith Explorer por sus siglas en inglés), es la tercera misión después de New Horizons y Juno. Esta completó con éxito la mayor aproximación al planeta Júpiter, aunque están programadas 36 dentro del programa New Frontiers. El objetivo del mismo es proyectar expediciones con naves no tripuladas para el estudio del Sistema Solar. Tiene un costo de 800 millones de dólares. Eso, sin el lanzador. 

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Ahora bien, Dante Lauretta, principal investigador de la misión y profesor de Ciencia Planetaria de la Universidad de Arizona, afirma que la nave llegará a Bennu en agosto de 2018. De ahí se recopilarán muestras del material rocoso de su superficie. El cohete orbitará, asimismo, un año alrededor del sol y tendrá que aprovechar el campo gravitacional de la Tierra para impulsarse hacia el asteoride, que tiene un diámetro de 510 metros. 

OSIRIS- REx se enmarca dentro de los estudios de objetos próximos a la Tierra (NEO, siglas de Near Earth Object en inglés) , que han causado interés debido a que tienen bastantes posibilidades de ser visitados por una misión tripulada en la próxima década. Esta misión sería la pionera en cuanto a ir más allá de la Tierra. 

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Además, Bennu, según afirmaron los investigadores, puede contener información para conocer el origen de la vida y los océanos de la Tierra. Además, es uno de los asteroides más peligrosos. De hecho, la misión también medirá posibilidades para medir su impacto. Porque no es cualquier cosa: pasará entre la Tierra y la Luna en 2135 y su impacto equivaldría a 3 mil millones de toneladas de explosivos. No significaría el Apocalípsis, pero de todos modos sería devastador.

OSIRIS- REx no aterrizará directamente sobre el asteroide. Permanecerá a metros de la superficie. Y, a través de un brazo robótico hurgará en la capa de materiales que están sobre la roca sólida. Esto lo hará en 2020, con elementos en contra como la gravedad cero. En 2023, esta regresará a la órbita terrestre, reportó el portal "Nature World News".