¿Recuerdan el #IceBucketChallenge? En 2014 fue la tendencia de moda en redes sociales. Consistía en una persona que se bañaba en agua fría (preferentemente con hielo) y nominaba a tres otras personas a hacer la misma acción.

Todo esto tenía un fin: aumentar las donaciones para la investigación de la esclerosis lateral amiotrófica, también conocida como enfermedad de Lou Gehrig. Con tal fin, cada persona tenía que donar 100 dólares a la Asociación de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ALS, por sus siglas en inglés). 

Algunos de los retos #IceBucketChallenge más recordados

Lindsay Lohan

Getty Images

Foto:

A dos años de aquellos retos, la ciencia logró un importante descubrimiento que podría ayudar a entender mejor esta enfermedad incurable, gracias al dinero donado en aquel momento. 

En una reciente investigación, científicos de la Universidad de Massachussets descubrieron el gen NEK1, que podría estar relacionado con las causas de la enfermedad. 

Algunos de los retos #IceBucketChallenge más recordados

KISS

Getty Images

Foto:

El "Project MinE", de la Escuela de Medicina de la Universidad, recibió un millón de dólares, de los 115 millones recaudados a través del reto. Descubrieron que el NEK1 es uno de los genes más comunes que contribuyen a la enfermedad y que, aunque solo se asocia directamente con el 3% de los enfermos analizados, está presente en más casos de esta enfermedad, ya sean esporádicos o heredados. 

"Es muy emocionante porque demuestra a todos los que contribuyeron que sus donaciones tuvieron un impacto en la investigación", comentó Brian Frederick, vicepresidente ejecutivo de la Asociación al periódico "The Guardian". 

¿Qué es la Esclerosis Lateral Amiotrófica?

Según la ALS, la esclerosis lateral amiotrófica "es una mal neurodegenerativo progresivo que a menudo afecta las células nerviosas en el cerebro y la médula espinal", lo cual "finalmente conduce a la muerte. 

La organización explica que "cuando mueren las neuronas motoras, se pierde la capacidad voluntaria del cerebro para iniciar y controlar el movimiento muscular, por lo que los pacientes en las últimas etapas de la enfermedad pueden llegar a estar totalmente paralizados".

Según el portal Medline Plus, entre los síntomas de este padecimiento se encuentra la dificultad para caminar, correr, escribir o hablar. Posteriormente los síntomas empeoran al punto en que la persona pierde su fuerza y no puede moverse. "Cuando comienzan a fallar los músculos del pecho, la respiración se dificulta. El uso de un respirador puede ayudar, pero la mayoría de las personas con esta enfermedad fallece por insuficiencia respiratoria", se detalla en esa página web.

Gracias a este descubrimiento, los científicos podrán tener más pistas para descifrar el funcionamiento y eventualmente, una cura.