Desde hace algunos días, unas fotos de jamón con tachuelas conmovieron a muchas personas en las redes sociales. Aunque se decía que se trataba de algo encontrado en Cedritos, en el norte de Bogotá, eso no es cierto. Lo que sí es verdad es que varios perros han sido envenenados en ese sector, algunos han muerto y los vecinos de varios barrios están desesperados buscando a los culpables.


Algunas de las primeras víctimas fueron Negra y Mona, dos perras criollas que cuidaban una urbanización en construcción en la calle 153 arriba de la carrera novena. Un día, una de ellas se empezó a comer algo que encontró en una bolsa y horas después falleció. A los pocos días la otra hizo lo propio y tuvo el mismo fin.


Los vecinos de la construcción, en el barrio Dorado Norte, le tomaron fotografías a la comida –empacada por separado y escondida en lugares diferentes– con la que las dos perras se envenenaron, pero aún sin saber quién era responsable por los hechos.


La señora Dolly Giraldo vive en el barrio Dorado Norte y asegura que no teme contar públicamente que ha sido víctima de amenazas del señor Armando Rojas, vecino suyo, quien le expresa su descontento cuando la ve pasar con los perros por el frente de su casa.


De hecho, ya interpuso una demanda en su contra ante la Alcaldía de Usaquén, que posteriormente remitió a la Dirección General de Inspecciones de Policía, que se encargará del caso. El señor Rojas y otro vecino del sector ya fueron citados una vez a conciliar el caso y no asistieron. Esta semana tienen la siguiente citación y Dolly no cree que vayan.


La sospecha de que son ellos quienes han puesto comida envenenada en el sector y causaron la muerte de las dos perras guardianas, además de otras mascotas del sector (en total serían diez perros, según denuncian), viene de amenazas verbales que algunos vecinos, quienes pidieron proteger su identidad, han escuchado por parte de ambos hombres.


Los dos les habrían dicho a varios vecinos que transitan por su cuadra, entre las carreras octava y novena, y las calles 153 y 155, que no quieren a los perros, que los van a envenenar y que como son adultos mayores no habrá ningún problema legal en su contra.


Pero estos no son los únicos líos en Cedritos. Hace una semana dos perros, uno que vive en el Parque de la Armada y otro de una familia cercana, resultaron envenenados. Ambos lograron sobrevivir porque lo que comieron, al parecer, solo contenía raticida.


Javier Bárcenes, miembro de la Policía Cívica contra el Maltrato Animal, es también paseador de perros desde hace nueve años en Cedritos y asegura que ha conocido 69 casos de envenenamiento en el sector sin que en ninguno se sepa quién es el causante.


Una de las últimas modalidades que más preocupan a dueñas de perros como María del Rosario Lozano, quien vive en la zona, es que están esparciendo arsénico en el pasto y no hay forma de detectarlo.


La molestia de mucha gente incluido el señor Rojas, según la Policía Cívica, es porque algunos dueños de perros no recogen los excrementos de sus mascotas cuando los sacan de paseo.

Publimetro