Era una de las peleas de WWE más esperadas de los últimos tiempos. De hecho fue el combate estelar de SummerSlam, a pesar de que no se encontraba ningún título en juego.

Randy Orton y Brock Lesnar no necesitan de ningún cinturón en disputa para encabezar la carteles de uno de los Pagos Por Ver de la compañía líder del entretenimiento deportivo.

Todo estaba sobre la mesa para que fuera un evento inolvidable y lo fue, aunque no de la manera en que se esperaba.

En el encordado se veían las caras "El Asesino de Leyendas" y la "Bestia Encarnada", dos de los hombres más respetados en la lucha libre profesional, que suman 16 Campeonatos Mundiales, además de un título en la UFC de Lesnar.

Pero la lucha se salió de control. Desde el principio, el manejado por Paul Heyman tomó las riendas de las acciones con sus ya famosos súplex.

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La "Víbora" tuvo una ligera reacción, al aplicar un RKO en la mesa de transmisiones de los comentaristas en español. Pero ese sería el principio del fin de una pelea que apenas duró poco más de 11 minutos.

"La Bestia" se soltó y comenzó a propinar fuertes golpes sobre la humanidad de un Randy Orton que ya no podía levantarse de la lona. Incluyendo una serie de codazos que dañaro fuertemente al "Asesino de Leyendas".

Cuando el réferi separó a Lesnar de su oponente su pudo apreciar como brotaba la sangre de Randy y había una gran mancha roja sobre el ring, la escena parecía más de la UFC que de WWE.

A pesar de que el juez dio por terminada la pelea por nocaut técnico a favor de Lesnar, el también peleador de artes marciales mixtas continuó con el castigo.

Un enloquecido Lesnar no paró ahi. Cuando Shane McMahon, comisionado de SmackDown, apareció para ver la condición de Orton, también fue víctima de una F-5.

Aunque algunos fanáticos pensaron que la sangre había sido parte del "storyline" de la WWE, fue la propia empresa la que se encargó de difundir unas imágenes y un comunicado en el que afirman que Orton necesitó de 10 puntadas en la cabeza, después de la sangrienta pelea.