Boulogne-Sur-Mer (Francia), 3 jul (EFE).- El eslovaco Peter Sagan (Liquigas) firmó el doblete "a lo Forrest Gump", en otro alarde de superioridad en la cuesta que ponía punto final a la tercera etapa del Tour de Francia disputada entre Orchies y Boulogne-Sur-Mer, de 197 kilómetros, en la que el suizo Fabian Cancellara (Radioshack) logró mantener el maillot amarillo.

Otra vez el joven "Tourminator", de 22 años, implacable en su debut en el Tour. Ganó en Seraing "volando un águila" y dos días después replicó en Boulogne con una superioridad al alcance de los elegidos. Entró pletórico, moviendo los brazos como un atleta de 100 metros. A lo Usain Bolt, en definitiva. Pero no se refería al atleta jamaicano, sino a Forrest Gump, otro gesto prometido si ganaba.

"Había hablado con compañeros de equipo sobre qué hacer si ganaba otra etapa y acordamos que hiciera de Forest Gump, porque cuando le decían que corriera, corría, y a mi cuando me dicen que gane, gano". Dicho y hecho.

Por detrás, derrotados, entraron a un segundo el noruego Boasson Hagen (Sky) y un compatriota del "Bicho", Peter Velits (Omega).

En un final confuso por una caída en la recta de llegada, algunos favoritos cruzaron cerca del vencedor, caso de Evans, Samuel Sánchez y Nibali; sin embargo, otros como el propio Bradley Wiggins y Alejandro Valverde llegaron cortados a 47 y 8 segundos respectivamente, pero ambos tuvieron fortuna, ya que los jueces "picaron" al primer pelotón el mismo tiempo de un segundo respecto al vencedor.

El Sky defendió con éxito un día más el maillot amarillo de Cancellara, que sigue al frente con 7 segundos sobre Wiggins y Chavanel. El primer español es Haimar Zubeldia (Radioshack), a 24 segundos. Valverde está en el puesto 26 a 35 y Samuel Sánchez en el 32 a 40 segundos.

Después de tres días en las carreteras de la Valonia belga, el Tour llegó a Francia vía Orchies, localidad familiar para los habituales de la París-Roubaix, para afrontar un recorrido jalonado con 6 pequeñas cotas, 4 de ellas en los últimos 16 kilómetros. La definitiva guardaba el desenlace, concretamente en los 700 metros que conducían a la meta de Boulogne-Sur-Mer, del 7,4 por ciento de desnivel.

Hasta 35 kilómetros del escenario de la batalla, el Radioshack mantuvo a raya la escapada que formaron de salida el danés Morkov (Saxo Bank), el español Rubén Pérez (Euskaltel-Euskadi), el ucraniano Grivko (Astana) y los franceses Minard (Ag2r) y Bernaudeau (Europcar).

Pero la tranquilidad se quebró de repente, y los sustos no cesaron hasta la raya de meta. El ritmo de caza, las carreteras estrechas y los nervios que iban in crescendo provocaron caídas, como la que obligó a la retirada al bielorruso Siutsou, uno de los gregarios de Wiggins en el Sky e involucró al español Pablo Urtasun (Euskaltel) en el km 140.

A 30 de meta hubo otra montonera que le costó el abandono a José Joaquín Rojas (Movistar) con fractura de clavícula. El incidente rompió el pelotón en tres partes, viéndose rezagados entre otros el belga Philippe Gilbert, uno de los favoritos para el triunfo.

Samuel Sánchez se sumó a los infortunios por una avería mecánica que hubo de ser atendida desde el coche de asistencia y que le descolgó unos kilómetros del grupo principal. Mientras, los fugados, que eran 4 por el hundimiento de Bernaudeau, solo contaban con 1 minuto antes de afrontar las 4 tachuelas restantes. La carrera ya iba loca.

Urtasun y Grivko fueron absorbidos a 15 de meta, en la Cota de Herquelingue, mientras que Grivko y Morkov resistieron siete kilómetros más antes de ser alcanzados por un primer grupo donde los hombres del Sky trataban de evitar la gestión del Liquigas, que tensó la carrera a falta de dos puertos.

Aprovechando dicho marcaje, a 6 kilómetros de meta saltó a saco Sylvain Chavanel (Omega). El francés conocía una meta donde se proclamó campeón nacional en 2011, pero el BMC de Evans facilitó su fracaso. El ciclista galo, además, perdió el control en una rotonda que también fue maldita para Valverde, que iba bien colocado. Ahí también perdió el murciano sus opciones de ganar.

Con el esprint lanzado una nueva caída bloqueó a Wiggins. La montonera quedó atrás, y delante ya estaba Peter Sagan remontando la aceleración de un corredor del Vacansoleil que atacó de lejos. "Tourminator" salió de los tacos de salida, aceleró en 150 metros y remachó a todos sus rivales con enorme superioridad, con tiempo para cumplir sus promesas.

En Boulogne Sur Mer, que alberga al principal puerto pesquero de Francia, Sagan pescó su segunda victoria en el Tour, la número 15 de la temporada. El Forrest Gump del ciclismo se postula para el maillot verde. Y va volando.

La cuarta etapa ofrecerá una nueva oportunidad a los esprinters en una de las jornadas más largas de la presente edición, que unirá Abbeville y Rouen a través de 214 kilómetros.

Carlos de Torres

Boulogne-sur-mer (Francia), 3 jul (EFE).- "A Forrest Gump, cuando le decían que corriera, corría sin parar. A mi, cuando me dicen que gane, gano". Así hablaba el eslovaco Peter Sagan minutos después de atravesar en cabeza la meta de Boulogne-sur-mer imitando una carrera del personaje popularizado por Tom Hanks.

El ciclista de 22 años, que, bajo su apariencia tímida e introvertida, esconde un gran descaro juvenil, acordó ese gesto con sus compañeros del Liquigas si volvía a ganar una etapa.

De las tres que lleva el Tour ya se ha adjudicado dos. En Lieja entró imitando el vuelo de un pájaro, como había acordado con sus amigos. En Boulogne-sur-mer cruzó la meta corriendo, como Forrest Gump.

Y las celebraciones no acabarán. "Me gustaría hacer como Valentino Rossi, que cada vez que ganaba una carrera hacía algo especial. Todo el mundo quería que ganara para ver qué hacía. Pues yo quiero hacer lo mismo", indicó Sagan.

Por el momento, el eslovaco se afianza como el ciclista más regular, líder de la clasificación por puntos que le da derecho cada mañana a vestirse con el jersey verde, una prenda que le gustaría llevar hasta París.

"Ese es ahora mi objetivo. Creo que puedo lograrlo", afirma agachando la cabeza, avergonzado quizá por poder ser considerado arrogante.

Al ciclista le han hecho una bicicleta especial, que han denominado "Tourminator", para combinar su lucha en la ronda gala con el apodo que le pusieron en la bicicleta de montaña, donde empezó, por su potencia.

Fue una apuesta con el responsable de mercadotecnia de una empresa de bicicletas, que le prometió una bici especial si ganaba una tercera etapa en la Vuelta a California. Ya llevaba dos y el eslovaco sumó la tercera. Siempre fiel a su cita.

Sagan se obstina en ser humilde. Cuando habla de sus compañeros, asegura que casi le da vergüenza ver a ciclistas como Ivan Basso o Vincenzo Nibali -ganador el primero de dos Giros y el segundo de una Vuelta- trabajar para él, que nunca antes había disputado el Tour de Francia.

"Nunca pensé verlos trabajar para que yo gane una etapa. Cuando ves a ciclistas del nivel de Basso, al que no llego ni a la altura del zapato, rodando para ti, es algo maravilloso. Se lo agradezco mucho", comenta.

Por el momento, el Liquigas parece volcado con su diamante eslovaco, que no falla.

En el Tour ya es la sensación y las comparaciones con los más grandes de la historia no se han hecho esperar. Con Eddy Merckx y con Lance Armstrong. Incluso con el futbolista Lionel Messi, como hizo el manager del Sky, David Brailsford, porque ambos culminan la jugada cuando el equipo lo necesita.

Sagan prefiere la prudencia. "Claro que me gustaría ganar todas las carreras, pero sé que eso es imposible. Ganar el mismo año etapas en el Tour, los Juegos, el Mundial,... creo que hay que ser realista. Lo que realmente me gustaría es ganar todo eso en mi carrera, durante muchos años", asegura el ciclista, que confiesa una predilección por la Milán-San Remo, la Vuelta a Flandes y la Amstel.

Por el momento, el eslovaco buscará sumar más etapas y por vestir de verde en París. Para ello sabe que tendrá que pelear con los llegadores, que no se lo van a poner fácil.

"Ellos tienen sus etapas señaladas y llegan más frescos que yo. Pero con el paso de los kilómetros, las fuerzas se igualarán y podré colocarme también bien en las llegadas masivas", indica.

El eslovaco no mira al futuro. No más allá del día siguiente. Pero cuando fije su atención en una etapa, habrá que contar con él. Porque cuando le dicen que gane, Sagan gana.

Luis Miguel Pascual

Boulogne Sur Mer (Francia), 3 jul (EFE).- El español Samuel Sánchez (Euskaltel Euskadi), octavo en la tercera etapa del Tour de Francia después de superar una avería mecánica a 20 kilómetros de meta, calificó de "superdotado" al ganador en Boulogne-Sur-Mer, el eslovaco Peter Sagan, de quien dijo que "algún día podremos decir que hemos corrido con él".

En una jornada que se complicó mucho por las caídas en los últimos 35 kilómetros, Samuel Sánchez pasó serias dificultades para entrar con el grupo de favoritos. El campeón olímpico tuvo una avería en la bicicleta y se enzarzó en una discusión con los responsables del coche de asistencia. Quedó cortado en el pelotón, pero finalmente salvó el día.

"Estoy contento por haber terminado la etapa sin perder tiempo, el objetivo era ese. Me quedé cortado dos veces del pelotón y cruzar la meta sin daños físicos ni de tiempo es un éxito", comentó en la meta.

Sobre su refriega con el coche de asistencia, "Samu" dijo: "He tenido problemas con el cambio y como me entendían nada en castellano, no veían mi problema, por lo que me he alterado un poco, Eso es algo normal en esa situación".

Samuel Sánchez no regateó elogios para el joven Peter Sagan.

"Es un superdotado y lo demuestra en cada carrera. Algún día podremos decir que hemos corrido con él", concluyó.