A veces ganar una medalla no es suficiente, o así piensa el halterista norcoreano Om Yun-Chol, quien ganó medalla de plata en Río 2016 y cinco días después de hacerlo todavía no volvió a su país, ya que cree que una vez pise Pyongyang, será ejecutado por el dictador de aquel país, Kim Jong-Un.

Cuatro años atrás, en Londres, el pesista consiguió la medalla de oro y se la dedicó a su líder, al que agradeció el apoyo. Esta vez padece pánico de volver con la medalla plateada y declaró que lo mejor es no volver nunca más en Corea del Norte.

“Sé que no podré volver a competir nunca más, pues he deshonrado a mi pueblo y avergonzado a mi líder, estoy seguro que al regresar a mi país el líder supremo Kim Jong-Un dará la orden a su guardia personal de asesinarme por no haber representado dignamente Corea del Norte”

Tal es el orgullo del deportista norcoreano, que declaró que no le teme a la muerte luego de que el chino Long Qingquam lo venciera en la categoría de los 56 kilogramos. De hecho, cree que morir le dará la redención de su ‘amado’ líder.

“Estoy convencido que (morir) es la única forma de pagar mi gratitud. No creo que pueda ser un héroe para mi pueblo con una medalla de plata”.

Sin embargo, Yun-Chol asegura que si recibe el perdón del dictador, prometerá llevarle la medalla de oro que ganará en Tokio 2020. Hasta el momento, desde el gobierno norcoreano no se han pronunciado sobre el caso, pero de recibir un guiño el halterista volverá a su país, de lo contrario tiene decidido no hacerlo.