París, 11 jun (EFE).- El español Rafael Nadal se convirtió hoy en el primer tenista en sumar siete títulos de Roland Garros al doblegar por 6-4, 6-3, 2-6 y 7-5 al número uno del mundo, el serbio Novak Djokovic, en una final disputada en 3 horas y 49 minutos que la lluvia obligó a repartir en dos días.

El mallorquín repitió el guión de la víspera y salió encendido a la Philippe Chatrier, donde el domingo se había detenido el encuentro después de tres horas de tenis, con un tanteo de 6-4, 6-3, 2-6 y 1-2 para Nadal.

Quebró de inicio el saque de Djokovic, se apuntó tres juegos seguidos y subió un 3-2 al marcador. Nadal parecía implacable, pero las fuerzas se fueron igualando en esta final aplazada, la primera en 31 años, y la lluvia volvió a reclamar protagonismo.

El cielo encapotado rompió en agua y a punto estuvo de volverse a interrumpir el encuentro, con 5-4 para Nadal. El drama aumentaba.

"Por favor, proteged las bolas", le dijo Nadal al juez árbitro, el sueco Steffan Fransson, que convino con los jugadores esperar un par de minutos con la esperanza de que el sol le ganara la batalla a los chaparrones.

El mallorquín quería evitar que, como en la víspera, la lluvia hiciera las bolas más pesadas, lastrando el bote de sus tiros. Esas bolas pesadas habían contribuido en la víspera a que el serbio regresara a un partido que tenía muy cuesta arriba, al endosarle ocho juegos a cero al español.

El cielo se mostró clemente con el tenis, los dos mejores tenistas del mundo reanudaron el duelo y llevaron el tanteo hasta un 6-5.

La final, en la que Nadal se jugaba el plácet de la historia para adelantar al sueco Bjorn Borg en títulos de Roland Garros y en la que Djokovic intentaba cerrar los cuatro Grand Slam de manera consecutiva, tomando el relevo de Rod Laver en 1969, se volvía más eléctrica.

Pero Nadal no sucumbió a esa presión, que sí pudo con Djokovic. Con una doble falta, el serbio dejó el marcador en un definitivo 7-5. El mallorquín cayó arrodillado, fulminado por el éxito y se fue a buscar el abrazo de los suyos en las gradas para celebrar que había ganado la 111ª edición de Roland Garros. Había tocado su séptimo cielo.

Atrás quedaba el abrupto primer acto del día anterior, con un Nadal pletórico que parecía iba a sumar su tercer Grand Slam de París sin ceder un set, como en 2008 y 2010, y en el que la lluvia jugó un papel determinante.

Nadal había saltado a la pista el domingo apabullando al serbio y endosándole un 3-0, con bola para el 4-0. Después Djokovic mejoró, pero no lo suficiente para arrebatarle el set.

La segunda manga parecía seguir la misa línea, con Djokovic perdiendo su servicio de inicio y Nadal alternando una nutrida paleta de golpes a diferentes alturas que incomodaban al de Belgrado.

La metáfora de su frustración alcanzó su clímax cuando el serbio reventó su banquillo de un raquetazo, lo que le costó una advertencia del juez de silla y una pitada formidable del público.

Había transcurrido una hora y cincuenta y dos minutos de juego cuando las nubes descargaron los primeros chaparrones fuertes y el partido se interrumpió durante 35 minutos con un 6-4 y 5-3 en el marcador y saque para Djokovic.

Tras la reanudación, Nadal recuperó el mando, cerró el segundo set con un 6-3 e inició el tercero con un 2-0 a favor. Pero el libreto cambió, ante los ojos de la infanta Elena, el pívot de Los Ángeles Lakers Pau Gasol, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert y el presidente de Baleares, José Ramón Bauzá, presentes todos en el primer acto de la final.

Djokovic recuperó las buenas sensaciones y Nadal se iba diluyendo en la pista. El serbio le rompió tres veces seguidas el servicio, le asestó un parcial de seis juegos a cero y se apuntó el tercer set por 2-6.

La lluvia seguía calando, la bola se había vuelto pesada y los tiros del mallorquín no lograba hacer que las pelotas picasen alto. Djokovic se apuntó otros dos juegos y parcial ya era de 8-0 para el serbio, que empezaba a sufrir resbalones por la lluvia.

El español logró entonces romper la racha de Djokovic y, con 1-2 en el marcador, se interrumpió por segunda y definitiva vez la final. Era la primera vez desde 1973 que no se completaba en domingo.

"La pista estaba igual hace una hora y no hemos parado", protestó el español, que hubiera preferido detener el encuentro antes de que su bola se volviera plomiza y perdiera la agilidad que a él le gusta.

Los nervios, los parones, las tormentas. El drama de una exquisita final de Roland Garros entre los dos mejores tenistas del mundo quedó atrás cuando Nadal volvió a morder la Copa de los Mosqueteros, por séptima vez.

"Siempre tengo sitio en casa para un trofeo de Roland Garros", bromeó Nadal con el micrófono ante el público de París que, una vez más, veía como el mallorquín, de 26 años recién cumplidos, se coronaba rey absoluto de la arcilla de París y, de paso, garantizaba su presencia en la Copa Masters de Londres.

Ahora que Borg es ya otra muesca en el cinturón de Nadal, la próxima leyenda a superar se llama Pete Sampras, único tenista que hasta hoy ha ganado siete veces en otro grande, Wimbledon.

París, 11 jun (EFE).- El serbio Novak Djokovic, que hoy perdió la final de Roland Garros contra el español Rafael Nadal, aseguró que su rival es "el mejor jugador del mundo en tierra, como demuestran los resultados".

"Es muy difícil, tácticamente, ganarle. Me ha derrotado en tres finales consecutivas en tierra batida y es algo difícil de encajar", indicó el serbio tras caer derrotado por 6-4, 6-3, 2-6 y 7-5.

"Hubiera podido quedar eliminado antes en este torneo, en tercera ronda levanté dos set y contra Tsonga tuve cuatro bolas de partido en contra. Pero he llegado a la final por vez primera. Hay que aprender la lección para el futuro", agregó.

Djokovic reconoció que Nadal es más regular que él en la tierra batida y señaló que el año pasado llegó en mejores condiciones, con una única derrota en esa superficie, ante el suizo Roger Federer en semifinales de Roland Garros.

Nole aseguró que la interrupción del partido por la lluvia de la víspera no es excusa para explicar la derrota, aunque destacó que llegó cuando mejor estaba jugando.

"Puede que la primera pausa (cuando estaba a punto de perder el segundo set) me beneficiara a mi y la segunda a él. Cuando cortaron ayer yo pensaba que podía llegar a un quinto set. Pero son cosas que pasan, la pista estaba muy mal. Hay gente que toma estas decisiones en beneficio de los jugadores y lo acato", afirmó.

Aunque señaló que el sentimiento que predomina en su espíritu es "la decepción por la derrota", Djokovic indicó que "hay que ser positivo y pensar que he llegado por primera vez a una final de Roland Garros".

El serbio señaló que no está pensando ahora en el hecho de que la derrota de hoy le privó de sumar cinco grandes consecutivos, en dos años.

"Ahora pienso en este partido. Por supuesto que estaba la posibilidad de hacer historia, pero no es lo primero que me ha pasado por la cabeza. Ahora quiero descansar y volver en Wimbledon", señaló.

Nole destacó que el partido "fue maravilloso, casi cuatro horas de gran tenis que el público ha tenido que disfrutar".

Aunque recordó que los partidos entre él y el español se están convirtiendo en un clásico, aseguró que "la mayor rivalidad sigue siendo entre él y Roger (Federer)".

"Yo acabo de llegar a ese club, ellos ya llevan años peleando. Pero creo que el tenis vive grandes momentos, que atraen mucho la atención del público. Hay grandes jugadores muy carismáticos y eso es bueno para el tenis", dijo.

"Rafa y yo somos jóvenes, hemos jugado muchas veces pero espero que libremos otras batallas en el futuro", afirmó.

París, 11 jun (EFE).- Toni Nadal, tío y entrenador de Rafael Nadal, que hoy ganó su séptimo Roland Garros, aseguró que "hubiera sido injusto perder esta final" porque su pupilo ha hecho "la mejor temporada en tierra batida".

"Ayer no lo veía nada claro, no le veía motivado. Me ha sorprendido lo fuerte que ha saltado (...) Anoche cenó sólo en su habitación, no quería saber nada de nadie", aseguró el técnico, que reconoció que ganar Roland Garros "siempre es algo especial".

El entrenador justificó los nervios de su sobrino: "Creo que se jugaba más que Djokovic, porque de haber perdido hubiera sido la cuarta final de un grande consecutiva perdida contra Djokovic. Él se jugaba sumar los cuatro consecutivos, pero nosotros nos jugábamos más", dijo.

Toni Nadal consideró "una barbaridad" los once triunfos en torneos grandes que suma su sobrino y señaló que "de niño no soñaba ni con ganar uno".

Destacó la mejora de Rafael en los últimos meses. "En las dos primeras finales que perdió contra Djokovic (Wimbledon y Estados Unidos en 2011) hubo más diferencia, pero en Australia se perdió por una bola que se escapó por un milímetro", dijo.

El entrenador restó importancia a haber superado el récord de Bjon Borg con sus siete triunfos en el Grand Slam de París.

"Cada vez que hay un tenista que destaca se dice que es el mejor de la historia. Yo creo que el mejor será siempre Rod Laver, que estuvo cinco años sin jugar y tiene un gran palmarés", afirmó.

Toni destacó el nivel del tenis actual, que comparó con el que tienen en el fútbol español el Madrid y el Barcelona.

"Siempre son los mismos los que están arriba. Si miras las finales que ha jugado Rafa, todas son contra los mismos, salvo la que disputó contra Mariano Puerta y las de Berdych y Soderling", indicó.