La historia de Miguel Ángel Borja Hernández en el fútbol colombiano ha tenido picos altos y bajos, pero actualmente vive el momento más dulce de su carrera y quiere seguir dejando su nombre en la historia del fútbol a sus cortos 23 años.

Desde que se dio a conocer en 2011 con Cúcuta Deportivo en el ascenso de Colombia el delantero demostró que tenía las ganas para llegar muy lejos, eso sí, siempre de la mano de Dios y nunca oculta su fe: "Siempre lo he dicho, cunado uno está con Dios y él se manifiesta de esta forma es porque uno lo merece", palabras del goleador de Atlético Nacional en la Copa Libertadores y del artífice del paso a la final con cuatro goles a Sao Pulo de Brasil.

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Después de este surgir entre 2012 y 2013 la potencia y los goles del nacido en Tierralta, Córdoba, lo llevaron al Livorno de Italia y fue su paso por Cortuluá y La Equidad el salto al viejo continente, sin embargo la con pocas oportunidades en el segundo semestre de ese mismo 2013 tuvo que volver a América para jugar un año en el Olimpo de Argentina, allí pudo volver a la senda del gol y con muchas expectativas llegó a Independiente Santa Fe en 2014, primer equipo grande en el cual actuaba.

Sin embargo por la falta de continuidad, la mala suerte y un cobro de penal errado que, prácticamente significó la eliminación de los 'cardenales' en la semifinal frente a Junior en Barranquilla, terminó por devolverlo al Cortuluá después de un año de luchar en la capital: "Antes estaba bien, pero ahora estoy muy contento por lo que está pasando y logrando", argumenta hoy en día el goleador cuando se le pregunta por el cambio de suerte de aquellos momentos difíciles que pasó.

En el primer semestre de 2016 con Cortuluá, Borja no solo recuperó el gol y los minutos en cancha, también la confianza que l dio Jaime de la Pava lo llevaron a ser el goleador de los campeonatos cortos de Colombia con 19 anotaciones y llevó de la mano a los vallecaucanos a la semifinal, lo que le abrió la puerta en Atlético Nacional para donde se encontró a Reinaldo Rueda, otro DT que le brindó confianza: "Tenía que seguir haciendo lo que mostré en Cortuluá y tenía que estar pendiente del juego de los volantes del equipo y traté de estar bien en los entrenamientos para reflejar el trabajo en la cancha en cada partido", las indicaciones que le dio el adiestrador de los 'verdolagas' a su llegada.

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El reto no era menor, Miguel llegaba para cubrir la posición de centrodelantero en uno de los semifinalista de la Copa Libertadores de América y su debut con el equipo paisa fue en el mítico Morumbí de Sao pulo, allí se dio el bautizo de gol con doblete y una victoria clave para pasar a la final, lo que se remató con otro doblete en el partido de vuelta en el Atanasio Girardot para ser finalista de américa con tan solo 180 minutos en su nuevo club: "Agradecido con la hinchada de Nacional, con mis compañeros que fueron los que me apoyaron y el cuerpo técnico me dio la confianza para lograr todo lo que se ha visto", palabras de un jugador que con pocos minutos se ganó la ovación de una hinchada exigente y que con goles empezó a borrar las frustraciones del pasado.

En la final Borja volvió a ser el jugador clave de Nacional, en el partido de vuelta, contra un rival cerrado en defensa y sorpresivo en los contraataques, el goleador volvió a decir presente y con un remate después de un rebote puso a celebrar a Nacional, a sus hinchas y a parte de Colombia: "Hicimos buen juego, algo que no solo gusta a la gente de Nacional sino a la mayoría del país, el que no quiera entenderlo de esta forma es porque no sabe de fútbol", palabras fuertes y con la confianza que le da el título obtenido, ese mismo califica: "Fuimos justos campeones".

Ya con una Copa Libertadores 2016 en el bolsillo, que se suma a la Copa Sudamericana que disputó con Santa Fe en 2015 y en la cual también dio la vuelta olímpica, Borja no deja de lado uno de sus sueños y revanchas personales: "Siempre tengo la fe intacta de poder volver a Europa y espero que con la bendición de Dios se dé".

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Y sabe que en el segundo semestre que ya empezó puede segur logrando grandes cosas, entre ellas el Mundial de Clubes en diciembre, pero con humildad y con los pies en la tierra reconoce que esta posibilidad no solo la alcanzó él: "Creo que es producto del trabajo que hicimos con los compañeros, no solo es mi trabajo", compañeros que ha tenido poco tiempo pero que le han dado la posibilidad de explotar su poder anotador.

Sin embargo, antes de todos estos sueños, Miguel Ángel Borja Hernández tiene un sueño muy cercano: "Los olímpicos. Espero dejar mi nombre en la historia de la selección Colombia en Brasil", esa misma selección que lo dejó parado en un aeropuerto, sin tiquetes y con más dudas que respuestas unos meses atrás antes de disputar el partido de vuelta del repechaje clasificatorio, pero esa 'tricolor' lo pone a pensar primero a luchar con la Sub23 y después también espera hacerlo con los mayores.

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