El general en retiro del Ejército Jorge Enrique Mora, uno de los negociadores del Gobierno con las FARC, dijo que en los diálogos con la guerrilla no se tocó a la fuerza pública e indicó que no puede suceder "lo que pasó en otros procesos en América Central".

"En el proceso que hemos terminado, las Fuerzas Militares y la Policía Nacional no se han tocado", declaró Mora, quien señaló que se ha "visto a los comandantes dándole cuentas al país de las reformas y los cambios que se están presentando" en esas instituciones.

Pero aclaró que "no fueron pactados en La Habana sino son decisiones propias de las mismas instituciones".

"No nos puede pasar y no nos va a pasar lo que pasó en otros procesos en América Central, donde los Ejércitos se redujeron en más del 60 %. En uno de esos procesos se desapareció la Policía y crearon una Policía nueva, los guerrilleros fueron incorporados a los Ejércitos y a la Policía", explicó Mora durante el foro "El sector privado de cara a la construcción de la paz", organizado por la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB).

Advirtió que "hoy en día la situación de seguridad de esos países es peor que cuando existía el conflicto".

Mora destacó además el papel de la fuerza pública antes del proceso de paz y durante las negociaciones.

"El acuerdo que se va a firmar el 26 (de este mes) le indica a los colombianos que las FARC, llevadas por soldados y policías, tomaron la decisión de abandonar la lucha armada y pasar a reintegrarse a la sociedad, a hacer política como un grupo político normal en la vida nacional", subrayó.

A su juicio, "el proceso tiene muchas fortalezas", entre ellas que uno de los tres generales "en el máximo grado" que tiene el Ejército se sentó con las FARC.

"En total un grupo de 20 militares y policías se sentaron durante más de un año, todos los días, con las FARC a llegar a planear minuto a minuto, metro a metro, palabra por palabra cómo iban las FARC a concentrarse, cómo se iban a entregar las armas y cómo se iban a reintegrar a la vida normal del país", relató.

El negociador señaló que los colombianos deben tener la tranquilidad de que "las FARC como organización armada va a desaparecer para siempre y las armas de las FARC van a desaparecer para siempre" una vez concluya el plazo de 180 días para la dejación de armas y desmovilización de los guerrilleros.

Y aunque admitió que como en otros procesos existe el riesgo de disidencias o de que queden armas escondidas, confió en la labor de los soldados y policías.

"Esos soldados y policías se sentaron durante el proceso con las FARC a acordar el fin del conflicto y esos soldados y policías serán los garantes de la seguridad y del futuro de Colombia porque seguirán teniendo presencia y seguirán siendo los garantes de la seguridad de los colombianos", añadió.

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