La implosión del edificio de la Defensoría del Pueblo, ubicada en Chapinero, no resultó como debería o por lo menos dejó un sin sabor al ver que una de las sedes no cayó por completo.

Se suponía que los 32 kilos de Indugel Plus, instalados en las columnas de ambas sedes, serían suficientes para que los dos edificios cayeran, pero no dieron los resultados esperados por lo menos para los testigos del evento. Edwin Torrado, representante legal del Consorcio San José, encargado del tema, aseguró que tuvieron un pequeño inconveniente que fue el que generó que tuvieran que destruir lo que quedó de pie de la estructura con maquinaria pesada.

Según comentó Torrado, la placa del segundo piso cayó en forma diagonal y detuvo la caída de la placa del tercer piso por lo que tuvieron que iniciar con el plan de contingencia. Esto también produjo que el cronograma previsto para la destrucción se corriera.

Sin embargo, Edwin Torrado aseguró luego que la demolición contó con los parámetros establecidos y que la implosión se pensó para colapsar las estructuras, “pero por criterios conservadores que tuvimos se acordó que las fachadas que daban a la calle 55, donde habían predios al frente y laterales, muy viejos,   no se iban a demoler con la implosión”, comentó el representante en entrevista con Blu Radio.

La otra sede no presentó ningún problema a la hora de la detonación. Se espera, tras superar el inconveniente, que inicie la construcción del nuevo edificio que costará $43.000 millones y demorará en levantarse 22 meses.

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