“Diez minutos antes de inscribirme lo pensé bastante porque yo vengo de una familia muy conservadora y tradicional, y la verdad eso influyó al momento de realizar la inscripción. Pero me puse a pensar en lo que estoy haciendo en este momento sobre el amor propio y el tema del modelaje de tallas grandes, así que me dije que tenía que participar en este evento”, Ana María Paternina, participante en el proyecto de Spencer Tunick.

Sin importar la raza, las creencias, el tipo de cuerpo y despojándose de cualquier pensamiento, fueron más de 6000 personas las que participaron en la sesión fotográfica que realizó el estadounidense Spencer Tunick en Bogotá.

Entre esas más de 6000 personas se encontraba Ana María Paternina, modelo de tallas grandes colombiana y quien decidió quitarse la ropa para dejar atrás los complejos. Ella habló con PUBLIMETRO de su experiencia y del resultado personal que ésta le dejó.

“Diez minutos antes de inscribirme lo pensé bastante porque yo vengo de una familia muy conservadora y tradicional, y la verdad eso influyó al momento de realizar la inscripción. Pero me puse a pensar en lo que estoy haciendo en este momento sobre el amor propio y el tema del modelaje de tallas grandes, así que me dije que tenía que participar en este evento”, comentó.

Ana María es administradora de empresas y el tema del modelaje de tallas grandes lo viene trabajando desde hace más de un año. También se ha convertido en la inspiración de cientos de mujeres colombianas que se sienten inseguras de su cuerpo y que necesitan una voz de apoyo para aceptarse tal y como son.

“Participé en lo de Spencer porque quería sacar las cosas malas que la gente ha dicho de mí, de mi cuerpo y de mi persona; y también lo vi como una oportunidad para representar a esas mujeres que se sienten inseguras de sí mismas”.

Las indicaciones eran sencillas: las personas estaban divididas por grupos que tenían una hora fija para llegar; Ana María estaba citada a las 3:00 a.m. en la Plaza de Bolívar, pero llegó media hora antes para ver cómo estaba el ambiente.

“Desde el momento que llegué fue increíble, es una experiencia que no puedo describir. Fui con unos amigos, pero me encontré personas que me conocían por mi fan page en Facebook. Cuando Spencer dio la orden de quitarnos la ropa pensé que algunos iban a mirar con morbo o con prejuicios, pero no fue así porque cada uno iba en su cuento y eso fue lo mejor de todo”, enfatizó.

Sin embargo, antes de quitarse la ropa a Ana María le pasaron muchas pensamientos por la cabeza: “cuando todo el mundo tenía su ropa en el piso, yo todavía tenía puesta la mía porque en mi mente pasaban muchas cosas, mi familia, mi religión, pero al mismo tiempo iba pensando en mí y en las chicas que represento, y me dije ‘debo quitarme todo esto porque en realidad nacimos sin nada’; me los quité y me sorprendí gratamente porque cada quien iba con su propósito o representando a un grupo en específico”, añadió.

Después de la imagen grupal, a las mujeres las llevaron al Teatro Colón y a los hombres a otra locación para hacer una fotografía especial. El resultado de esta experiencia se presentó la semana pasada, pues de todo esto salió un documental dirigido por el cineasta holandés Sam de Jong que fue lanzado a nivel global el pasado 20 de julio.

El mensaje

Ana María se enfrentó a una parte de su familia, “aún son muy conservadores y no lo aceptaron, pero yo estoy contenta y cuando llegué la foto voy a buscar la forma de ampliarla y voy a ponerla en mi cuarto”, comentó la también modelo.

También añadió que “fue algo lindo y seguramente ayudó a muchas mujeres porque cuando terminé de hacer lo de Spencer me escribieron agradeciéndome por su problemas con inseguridad y de verdad me alegra muchísimo. Esto me ayudó como persona y me alegra que esto le haya llegado a muchas mujeres y hombres que no se sienten bien con su cuerpo”.

PUB/LP