"Hace unos años cuando se hicieron los estudios para saber si el metro se debía dejar elevado o subterráneo, se dieron cuenta que los suelos de Bogotá son malos desde el punto de vista de posibilidades de cimentación y eso es un problema", Fernando Montenegro, experto en movilidad.

El alcalde Enrique Peñalosa, junto al equipo de trabajo de la compañía Systra que adelanta los estudios sobre el metro de Bogotá, se reunió nuevamente con el Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas; y con el Ministro de Transporte, Jorge Eduardo Rojas, para definir cuál es el proyecto que le conviene a la ciudad.

Luego de la reunión, Peñalosa aseguró que el metro elevado es mucho mejor, tal y como lo aseguran los estudios, y que este irá por la Caracas. Asimismo, añadió que en los próximos días se reunirán con el Presidente Juan Manuel Santos para ultimar algunos detalles y para que el jefe de Estado le de el visto bueno.

Sin embargo, las dudas rodean el proyecto presentado por Enrique Peñalosa. Si bien es cierto que un metro elevado, según coinciden varios expertos y los mismos estudios, baja los costos de construcción, una de las dudas que surge es que ¿en dónde se construiría si Bogotá tiene calles pequeñas?.

Para Fernando Montenegro, experto en movilidad, “Bogotá es una ciudad de calles pequeñas y eso dificulta ocupar el espacio aéreo de la ciudad, y nos puede ocasionar problemas como en Medellín en donde el centro quedó bloqueado por grandes sombras y grandes obras que ocupan el espacio público deteriorando el paisaje y el ambiente de la ciudad. Esa es una desventaja”.

En eso coincide Fernando Rojas, también experto en movilidad y quien ha sido más crítico con el tema metro, pues “aún no es claro lo que Peñalosa está presentando, porque no son claros los estudios que plantea y eso significa que estamos metiendo a la ciudad en la construcción de un metro que será un dolor de cabeza y no en la verdadera solución que necesita”.

El alcalde de los bogotanos aseguró que el metro irá por la Caracas hasta la 63 tras varias modificaciones que han surgido basándose en los estudios de Systra. Ahora bien, una de las preguntas que surge entre los ciudadanos es ¿por qué construir un metro por la Caracas cuando ya hay TransMilenio y es una vía angosta?.

Rojas comenta que los estudios del metro que presenta el mandatario distrital deben ser socializados, “es que los metros al final deben tener un espacio suficiente para que cuando vaya se pueda devolver por el otro riel. Por eso en la 63 con Caracas cómo se va a hacer para que el metro que va de occidente a norte se pueda devolver de norte a occidente. Eso necesita de mucho espacio y en detalles que son simples, de lógica, eso no lo ha explicado Peñalosa”.

Uno de los puntos que preocupa a los expertos es el del suelo para los cimientos del metro. La Universidad Nacional realizó un estudio en el que determinó “que el suelo de Bogotá es heterogéneo, por lo cual no solo se necesitan estudios adicionales para los asentamientos de las pilas del metro elevado, sino incluir tramos subterráneos”.

Así lo determinó Mario Camilo Torres, profesor de la Universidad Nacional, y los miembros de la Comisión de Geotecnia de la Asociación Colombiana de Ingenieros, quienes también señalan que   los suelos de la troncal de la Caracas, por donde se construiría el metro, en particular los existentes a partir de la calle 72 hacia el norte, han demostrado su complejidad con TransMilenio.

Fernando Montenegro comenta algo similar, “hace unos años cuando se hicieron los estudios para saber si el metro se debía dejar elevado o subterráneo, se dieron cuenta que los suelos de Bogotá son malos desde el punto de vista de posibilidades de cimentación y eso es un problema.   Por eso la cimentación del metro elevado va a ser supremamente costosa y difícil de desarrollar”.

Por su parte, Rojas mostró su preocupación y asegura que Peñalosa debe socializar los estudios y decir por qué es mejor elevado, y por qué el tramo que plantean. “La sensación que deja el alcalde es que esto es a ojímetro, por qué lo lleva hacia el norte y no hacia los habitantes del sur, por qué no toda la Caracas y por qué  hacerlo ahí si está congestionada. No es claro el planteamiento de Peñalosa y genera desconfianza”, concluye.

Finalmente, ambos expertos aseguran que la primera línea del metro, si se construye bien y con los estudios que lo sustenten, no tendrá el mayor impacto en la movilidad de la ciudad. “Inicialmente el metro no va a tener gran impacto, una línea de metro es como una troncal de TransMilenio, pero como vamos a construir una línea no más eso no va a tener mayor impacto, cuando Bogotá tenga varias ahí sí se va a notar”, enfatizó Fernando Montenegro.

Por ahora solo queda esperar las declaraciones del presidente Juan Manuel Santos frente al proyecto que le presenten. Aunque la semana pasada Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda, aseguró que el Gobierno le daba el visto bueno al proyecto y que el cheque por 9,65 billones de pesos estaba listo.

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