Leonel Correa es uno de los pocos caoneros del mercado que trabaja en turno nocturno. Con 27 años viviendo en los caños este ‘Aquaman’ de 57 años que todavía ostenta unos músculos curtidos y largos bigotes es el encargado de cuidar barcas y canoas en la noche barranquillera. “Yo ayudo a limpiar los canales de la tarulla, basuras y desperdicios”, cuenta Correa a PUBLIMETRO.

Este hombre no solo ha sacado desechos de las oscuras aguas, también recuerda con un gesto de tristeza en su esculpido rostro de viejo de mar, los restos humanos que ha tenido que rescatar. “A mí me ha tocado sacar más de un muerto de aquí. Bastantes (Suspira). Los mataban y los tiraban acá al caño. Ya tiene rato que no se ve eso. Como más de tres años. Lo hago como servicio a la gente porque siempre me gustado servir”, explica.

Leonel, mejor conocido como El burro, ahora guarda la esperanza de convertirse en un Guardián de los Caños para poder aportar a la recuperación de esos cuerpos de agua junto a otros 150 pescadores de la zona.

El proyecto

La Fundación Cocina con Amor que desde hace 10 años capacita a madres cabeza de hogar en asocio con la Corporación Autónoma Regional CRA comenzaron desde hace 6 meses un censo para conocer la situación real en los caños del mercado público y sus habitantes. “Nos dimos cuenta que hay un descontento muy grande con los organismos gubernamentales, pero que la gente quiere cambiar su entorno y que hasta ellos mismos, con sus propios recursos, intentan mantener limpia la zona”, explica Mapi Abello, directora del proyecto.

El área del caño Los Tramposos, donde está ubicado parte del proyecto, se comunica a la zona de desarrollo de La Loma y el Malecón del Río. Allí se construirá la nueva Alcaldía de Barranquilla y un proyecto inmobiliario que potencializará el lugar. “El caño tiene que estar preparado para ese desarrollo y que todas las personas que viven en sus alrededores tengan proyectos productivos allí”, señala Abello.

La iniciativa busca capacitar y graduar a 40 guardianes iniciales y sus cuadrillas, que cada una contará con 10 integrantes, en temas como biodiversidad, turismo y proyectos sostenibles.

¿Cómo funciona la red de caños de Barranquilla?

El sistema de caños de Barranquilla, hace parte del sistema hídrico de la ciudad, y que también hace parte de la cuenca baja del río Magdalena, la ciénaga de Mallorquín y numerosos arroyos que recorren la ciudad de Barranquilla. Dentro del sistema de caños pertenecen los siguientes: caño de la Ahuyama, caño Arriba, caño del Mercado, caño los Tramposos y caño la Tablaza (o Las Compañías), caño Agromar y caño C.

Los caños de Barranquilla se ubican en el sector oriental de la ciudad, más exactamente en el sector de Barranquillita, el cual abarca parte del centro y del mercado son una serie de brazos o canales laterales navegables del río Magdalena a pocos kilómetros de su desembocadura en el mar Caribe.

En julio de 2011, se puso en marcha el emisario fluvial, sistema hidráulico basado en interceptores que conducen las aguas a un punto único mediante 9 estaciones elevadoras y de bombeo que descargarán las aguas tratadas en el río Magdalena. El sistema intenta solucionar la problemática ambiental eliminando por completo el vertimiento de aguas negras o desechos químicos en los caños, sin embargo, los desechos sólidos siguen siendo vertidos al cauce.

Problemática ambiental

Estos pescadores denuncian que a pesar de los esfuerzos que hace la Triple A para mantener los canales limpios, los desechos del área de Barranquillita siguen siendo arrojados a las aguas de los caños. “Bajan bultos de basuras llenos de tripas que eso es muy feo”, afirma Giovanni Camargo, transportador del caño.

Los habitantes del área aseguran que en Barranquillita existen varios mataderos que arrojan sus desechos a las aguas del arroyo y que terminan desembocando a los caños. “Matan hasta caballos y venden esas carnes en Barranquillita y la tripa llega hasta los caños aumentando su contaminación”, explica Enebraldo Cantillo, pescador del área.

Una solución

Este medio pudo corroborar que bajo el puente bajo la vía 40 y la carrera 46 hacia el corredor portuario hay cúmulos de basuras estancadas que dejaron las últimas lluvias. Por ello, los pescadores y residentes de la zona piden que el arroyo que viene de Barranquillita tenga el mismo tratamiento que se implementó en el arroyo León. “Queremos que ubiquen una malla o unas rejillas antes del puente que impidan que las basuras del arroyo lleguen y contaminen el caño”, indica Camargo.

Esta solución beneficiaría a los habitantes del área de Barlovento, La Loma y la Bendición Dios. “Son soluciones sencillas que aportan mucho. Con la instalación de estas rejillas la Triple A podría recoger las basuras que quedarían retenidas en las rejas y así no se contaminaría más el caño”, resalta Abello.

Dragar los caños

El pescador Enebraldo Cantillo recuerda la época en que los planchones llegaban hasta el muelle de la Intendencia Fluvial y allí eran cargados con cerveza. Del río los pescadores en los meses de subienda venían cargados de sábalos, lisas, barbules, 4 ojos y bocachicos.

En ese entonces, el caño tenía una profundidad de 10 metros, pero ahora debido a la sedimentación que han dejado los arroyos solo alcanza a llegar a un metro de profundidad. “Hay que dragar hasta la boca del río porque en la actualidad el cauce del caño está más alto que el río y eso impide que el río limpie las aguas del caño. Si se canaliza fluye el río y el agua nueva entra a los caños”, explica Cantillo.

El proyecto de los Guardianes de los Caños incluye que los habitantes de la zona siembren árboles frutales, flora silvestre como la heliconia, la adecuación de un parque ambiental y la implementación de una ruta turística en barcazas para explorar los caños y el río.

Para ello buscan apoyo de entidades gubernamentales como la Alcaldía, la Gobernación, instituciones ambientales y la Triple A. “Queremos que esto sea un pellizco para que la sociedad barranquillera apoye a estos guardianes y comencemos a mirar los caños como un potencial turístico para la ciudad”, concluyó Abello.

El próximo 6 de octubre será el primer acto de socialización del proyecto y presentación de los primeros guardianes en el atracadero de canoas de la Intendencia Fluvial.

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